Crisis de deuda de Puerto Rico enfrenta fecha crucial;iglesia opta por jubileo

AGUADILLA, Puerto Rico — Según el gobierno de Puerto Rico marcha hacia una crítica fecha límite financiera relacionada con su deuda “impagable” de $72,000 millones, la Iglesia Católica local también ha estado sintiendo cada día más el aplaste fiscal hasta el nivel de las bancas y hay esperanza de un jubileo como el descrito en las Escrituras.

Hasta la parroquia central de esta ciudad, ubicada en uno de los pocos municipios financieramente saludables de la isla, está luchando.

Gente camina pasando una tienda cerrada en San Juan, Puerto Rico, el 31 de julio. Según el gobierno de Puerto Rico se acerca a una crítica para pagar su deuda "impagable" de $72,000 millones, la Iglesia Católica local también ha estado sintiendo el aplaste fiscal. (Foto CNS | Alvin Báez, Reuters)

Gente camina pasando una tienda cerrada en San Juan, Puerto Rico, el 31 de julio. Según el gobierno de Puerto Rico se acerca a una crítica para pagar su deuda “impagable” de $72,000 millones, la Iglesia Católica local también ha estado sintiendo el aplaste fiscal. (Foto CNS | Alvin Báez, Reuters)

“No soy economista”, dijoa Catholic News Service padre Delroy Thomas Scott, pastor, “pero hemos escuchamos sobre la cuantía de personas que han viajado a Estados Unidos … así que naturalmente son menos los que asisten a la Eucaristía” y donan a la parroquia.

Él también habló de la severa situación económica de las familias a pesar del auge de local: “A pesar de nuestro pueblo, que se canta que ha progresado y ha dado aumento (de salario) a sus empleados, siempre hay muchas familias que están en situaciones precarias”.

Padre de Scott hace eco de otros pastores que expresaron preocupación por las cuestiones económicas que enfrenta la isla.

Otros, como el arzobispo Roberto González Nieves de San Juan, han demostrado diversas opiniones sobre los efectos de la crisis. Su reciente columna en la revista Time estaba sazonada con matices pastorales, políticos y de solidaridad.

“La propia Biblia nos provee un concepto que parece perfecto para la situación en que nuestra isla se encuentra ahora: el jubileo”, él escribió citando un pasaje de Levítico que habla sobre la condonación de deudas. “El jubileo tiene la intención de evitar que los pobres se hagan demasiado pobres y sirve como una tabla rasa económica que refleja el perdón y nuevo comienzo proclamado en los Evangelios”.

Eric LeCompte, director ejecutivo del Jubilee USA Network, con sede en Washington, estuvo en Puerto Rico a mediados de agosto trabajando con líderes eclesiásticos, políticos, comerciales y sindicales para desarrollar una solución a la crisis financiera que “invierta en las gente” y termine los profundos recortes de gastos en educación, servicios médicos y empleo.

Esta es una idea que la Iglesia Católica de Puerto Rico acoge.

“Aplaudo a Jubilee USA Network, que está luchando por la condonación de la deuda de Puerto Rico y trabajando para traer un jubileo mundial, alivio de deudas en tiempos de crisis”, escribió el arzobispo González, “pero también estructuras de largo plazo que eviten la próxima crisis. Ahora es el momento para un jubileo para Puerto Rico”.

El arzobispo citó “mala gerencia, mala suerte y el estado colonial único (de Puerto Rico) no siendo un país soberano ni un estado de Estados Unidos” como las causas fundamentales de los problemas financieros.

Expertos financieros también han señalado esos mismos retos como contribuyentes a la compleja situación de Puerto Rico.

Analistas financieros han dicho que la crisis de Puerto Rico se ha estado caldeando durante por lo menos 40 años.

“Problemas estructurales”, “credibilidad institucional” y “deudas repetitivas” son algunas de las palabras de moda repetidas dentro de círculos económicos como las causas directas de la situación actual, socavando la imagen del gobierno en lo político, lo económico y lo social.

“Las opciones normalmente disponibles para los gobiernos endeudados no están disponibles para el nuestro”, escribió el arzobispo González. “Y debido a que Puerto Rico no es un estado ni una ciudad de Estados Unidos, no somos elegibles para protección bajo la bancarrota estadounidense …”.

Falta de información, y a veces información falsa ofrecida a los acreedores y a los residentes locales, han creado tensas y desconfiadas relaciones gubernamentales. El creciente uso de préstamos para pagar deudas se había convertido en una norma que terminó en el callejón sin salida del actual barranco financiero vaticinado durante mucho tiempo por voces no gubernamentales.

La mayor parte de la deuda de Puerto Rico se le debe a “fondos buitres”, empresas que asumen riesgos presentados por deudores inestables comprando las deudas a precios de centavos de cada dólar. Estos mercados financieros secundarios comúnmente operan privadamente y usualmente tienen sedes en países fiscalmente seguros y presionan a las entidades deudoras a pagar en su totalidad lo que deben.

Además, la corrupción ha sido una fuerza negativa frecuentemente cubierta por la prensa local.

“Los puertorriqueños son demasiado dóciles”, dijo a CNS padre Francisco Larrán, pastor de la parroquia Santa Rosa de Lima en San Germán. “La corrupción gubernamental es un factor ampliamente reportado pero pronto olvidado, tu sabes, debajo de la alfombra, y así vamos de escándalo a escándalo”.