Se vuelven a abrir la Embajada EE.UU. en Cuba, terminándose así con 54 años de rompimiento de relaciones diplomáticas

LA HABANA – Teniendo como fondo el puerto de la Habana, con sus azules y brillantes aguas, más un trio de automóviles clásico

Residente cubano, que vive junto a la Embajada de los Estados Unidos, observa a través de sus binoculares mientras permanece de pie bajo las banderas respectivas de Cuba y los Estados Unidos, en la Habana, el 14 de agosto. El secretario de Estado, John Kerry, abrió de nuevo, oficialmente, la embajada de los Estados Unidos en Cuba. (Foto CNS | Enrique De La Osa, Reuters)

ficialmente la Embajada de los Estados Unidos en Cuba, el 14 de agosto, terminándose así con más de 54 años de rompimiento de relaciones diplomáticas.

Desde que los Estados Unidos rompieron relaciones diplomáticas e impusieron un embargo comercial contra Cuba, en el mundo se han registrado muchos cambios;entre ellos, la construcción y caída del Muro de Berlín, el término de la Guerra de Vietnam y la restauración de relaciones completas con un antiguo adversario, hizo notar Kerry.

“Por más de medio siglo, las relaciones entre los EE.UU. y Cuba se habían suspendido a la luz de la política de la Guerra Fría”, dijo Kerry. “En el interino, toda una generación de estadounidenses y cubanos han crecido y envejecido. En los Estados Unidos ha habido 10 diferentes presidentes. En una Alemania unida, el Muro de Berlín solamente es una memoria desvaída y Europa Central, libre de las cadenas soviéticas, es cuna, de nuevo, de democracias florecientes”.

Y mencionó Kerry que todavía no se ha levantado el embargo comercial contra Cuba, que estorba relaciones comerciales y de turismo, pero que ese asunto le tocaría al Congreso terminarlo “paso que favorecemos fuertemente”.

Entre los invitados para la breve ceremonia que se llevó a cabo en la plaza fuera de la embajada, se encontraba el cardenal de la Habana Jaime Ortega Alamino. En sus comentarios, Kerry repitió el reconocimiento, tanto por parte de los dirigentes de EE.UU. como Cuba, que la intervención del papa Francisco y los diplomáticos del Vaticano había sido crucial para el acercamiento de ambas partes para la resolución del congelamiento de relaciones diplomáticas tan extenso.

Entre las entidades o personas a las que les agradeció Kerry en su discurso, incluyó al papa Francisco y al Vaticano “por haber promovido un nuevo inicio de relaciones entre ambos países”. Kerry, después de la ceremonia, se reuniría con el cardenal Ortega.

En su breve viaje a Cuba, acompañaban a Kerry, quien es el primer secretario de estado que haya visitado Cuba desde 1945, un puñado de miembros del Congreso, pertenecientes a la primera y segunda generación de cubanoamericanos que apoyaron el descongelamiento diplomático, y tres oficiales de Marina, ya jubilados, que habían estado a cargo de cumplir con la última tarea oficial de retirar la bandera de los Estados Unidos, a la clausura de la embajada.

Los tres oficiales jubilados les entregaron ceremoniosamente la bandera meticulosamente doblada a tres otros representantes de la Marina, vestidos de uniforme. Los marinos levantaron la bandera en el asta, mientras se tocaba el himno nacional de los Estados Unidos por una banda militar.

Kerry narró la historia de cómo el presidente Eisenhower había tomado la decisión de cerrar la embajada, en medio de la alianza postrevolucionaria de Cuba con la Unión Soviética y cómo los pocos últimos ciudadanos de EE.UU. abandonaron el edificio de la embajada, tres guardias de marina de nombre “Larry Morris, Mike East, y Jim Tracey. Al salir, se encontraron con un grupo nutrido que se encontraba entre ellos y el asta de la bandera. La tensión era fuerte. Nadie se sentía seguro;pero los infantes de marina tenían una misión que cumplir. Lentamente la muchedumbre se fue abriendo y les dio paso para que llegaran hasta donde estaba la bandera, la bajaron, la doblaron y regresaron al edificio. Larry, Mike y Jim habían cumplido con su deber, pero también habían hecho una audaz promesa. La promesa de volver algún día a la Habana para dejar que la bandera ondeara de nuevo”.

En los años intermedios, el edificio alto que data de la década del 1950, situado en zona importante de bienes raíces de la Habana, sirvió como dependencia de la Sección de Intereses de los Estados Unidos, mientras que los limitados esfuerzos diplomáticos no oficiales se ventilaban por medio del gobierno Suizo.

El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y el presidente de Cuba, Raúl Castro, le dieron la sorpresa al mundo, el pasado mes de diciembre, con el anuncio de que habían acordado trabajar para la renovación de las relaciones diplomáticas. Cuba reabrió su embajada en Washington, que se había usado para ventilar asuntos de interés cubano, el pasado mes de julio.