Obispo visita a niña enferma y a su madre enfrentando deportación

WASHINGTON — Al escuchar sobre la situación difícil de una niña diagnosticada con cáncer, cuya madre enfrentaba deportación, el obispo estadounidense, Mark J. Seitz de El Paso, Texas, decidió visitar a la madre y su hija en el hospital.

El 7 de agosto él oró en un hospital de Texas con Alia Escobedo, de ocho años de edad que sufre de cáncer de hueso, y con su madre María De Loera, antes de dirigirse a una cita con funcionarios de inmigración — audiencia en la cual la madre tenía que presentarse para deportación pero a la que el obispo asistió en su lugar.

“Se me informó sobre la situación durante el fin de semana”, dijo el obispo durante una entrevista telefónica con Catholic News Service el 7 de agosto. “Como párroco, uno de los ministerios más gratificadores era con los enfermos”, particularmente con los niños enfermos, dijo el obispo.

En el hospital, él dijo, leyó las Escrituras y oró con madre e hija. Él dijo que intentó asegurarle a la madre que había mucha gente intentando ayudar con su situación.

“Fue un placer poder conocerlas y llevarle a esta niña pequeña un poco de consuelo”, él dijo. “Ellas son sorprendentemente resistentes. A esta mamá le asesinaron su esposo en (Ciudad) Juárez y escapó hacia El Paso corriendo por su vida. Cuando vino acá su hija menor fue diagnosticada con cáncer de hueso”.

Los últimos dos años y medio han enfrentado, no solamente tratamientos en el hospital, sino también la amenaza de la deportación. Una petición de asilo que De Loera presentó en el 2014 fue negada en el 2015 y desde entonces ella ha estado en el proceso de ser deportada del país por oficiales de inmigración.

El obispo Seitz, junto con otros clérigos, acompañó al abogado de De Loera a ver oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) “para reconsideración … dadas las circunstancias”, él dijo.

El dijo que se reunió con un trabajador social y otros funcionarios.

“Pienso que ellos fueron relativamente receptivos”, él dijo.

El 8 de agosto oficiales de inmigración le concedieron a De Loera una suspensión de seis meses para continuar cuidando a su hija durante el tratamiento, dijo Dylan Corbett, director ejecutivo del Instituto Fronterizo Esperanza, que también ha estado involucrado llamando atención al caso. Al lado de la cama de su hija, De Loera lleva un grillete electrónico que inmigración le puso en el tobillo para monitorear el lugar donde se encuentra, aunque ella no ha cometido ningún delito y entró al país solicitando asilo, dijo Corbett.

“María y Alia son el rostro humano de un sistema de inmigración descompuesto” y de la militarización de la frontera, dijo el Instituto Fronterizo Esperanza en un comunicado electrónico. “Ellas son la razón por la cual estamos luchando por la reforma y una frontera con compasión”.

“Me preocupa el solo hecho que tuviéramos que interceder a favor de esta madre bajo estas circunstancias”, dijo el obispo Seitz a CNS, porque eso demuestra que “hasta las razones humanitarias más obvias para permitir que una persona se quede ya no son lo suficiente”.

El obispo Seitz estuvo en los titulares en julio debido a una carta pastoral en la cual él denunció la “demonización de los inmigrantes” y le suplicó a los demás compasión y solidaridad. Él dijo que sabe que muchos católicos en el país no están de acuerdo con algunos aspectos de la inmigración.

“Solo les pido que lleven estos asuntos a sus oraciones”, él dijo. “Y también que conozcan a un inmigrante reciente y, especialmente, que conozcan a alguien que huyó hacia acá sin la oportunidad de arreglar documentos porque estaba huyendo para salvar su vida, antes de decidir cuál debería ser la solución apropiada de estos casos”.

Jesús, él dijo, se refirió a cuestiones de ley y reconoció que existe la ley de Dios y las leyes humana y las leyes humanas pueden ser buenas o pueden ser malas.

“Las leyes malas se deben cambiar y a veces las leyes malas no se pueden seguir”, él dijo. “Un ejemplo es la ley que permite el aborto. Simplemente porque la ley dice que (es legal hacerlo), no quiere decir que está bien”.

Él también le pidió a los demás que piensen sobre las circunstancias que llevan a otros a huir de sus países.

“Si cualquiera de nosotros viviese en una situación, en un país donde hay violencia extrema, haríamos lo que fuera necesario para encontrar una situación de seguridad, aunque eso significaría cruzar una frontera”, él dijo. “Lo haríamos si nuestros hijos estuviesen hambrientos. No diríamos ‘quedémonos aquí y veamos a nuestros hijos morir’. Nadie haría eso. Haríamos lo que tuviéramos que hacer”.