El papa saluda a los mexicanos afectados por crímenes notorios

By | March 26, 2012

Entre las personas recibidas por el papa se hallaba María Guadalupe Dávila de Ciudad Juárez, cuyo hijo, Rodrigo Cadena, fue asesinado en una masacre mientras asistía a una fiesta de cumpleaños en 2010 en Villas de Salvarcar.

Verónica Cavazos, viuda de Edelmiro Cavazos, el ex alcalde de Santiago, perdió a su marido en 2010, cuando agentes de policía que se había compinche con el cártel de la droga Los Zetas, le traicionaron. El caso fue difundido por el programa de noticias de la CBS “60 Minutos”.

María Herrera, de Michoacán, tenía cuatro hijos: José de Jesús, Raúl, Gustavo y Luis Armando Trujillo Herrera. Simplemente desaparecieron.

Además de las más de 47,500 muertes en México atribuidas a la violencia de los cárteles de la droga y al crimen organizado, otros miles de personas han desaparecido, a menudo en actos conocidos como “levantones”, los cuales, a diferencia de los secuestros, no comportan la exigencia de un rescate. Los casos de delitos de extorsión y secuestro con exigencia de rescate han aumentado también.

La ofensiva presidencial ha generado división entre algunos católicos y grupos pro derechos humanos afiliados a la Iglesia, los cuales han pedido a los líderes espirituales del país que se centren en las víctimas, y han denunciado los excesos cometidos por soldados y policías–lo cual es difícil para algunos sacerdotes, pues México tiene una historia de tensas relaciones Iglesia-Estado.

Además, el clero a menudo prefiere mantener lazos positivos con los políticos locales y nacionales, en lugar de abordar asuntos espinosos, como los derechos humanos.

El nivel de “persecución en México es aterrador”, dijo el obispo de Saltillo, Raúl Vera López, quien considera que la violencia que sacude México –- en gran medida cometida por criminales que fueron bautizados como católicos en su día y que todavía participan en actos de piedad e invocan la protección y la intervención de los santos — es un fracaso de la iglesia y de los ministros diocesanos.

Pidió a la iglesia mexicana que se comprometa a “preparar mejor a sus miembros laicos” y a hacerlo de una manera constante — no sólo cuando alguien acude a la parroquia a recibir los sacramentos.

En 2010 surgió un movimiento para defender la causa de las víctimas, liderado por el poeta católico Javier Sicilia, cuyo hijo murió hace un año en la céntrica ciudad de Cuernavaca. Su movimiento ha sido abrazado por algunos líderes, como el obispo Vera, y varias organizaciones por los derechos humanos. Sin embargo, ha recibido poco apoyo de la Conferencia Episcopal mexicana.

La violencia en México es una de las preocupaciones de los fieles que se dirigían a la Misa del papa el 25 de Marzo en Silao.

“Ahora hay secuestros y extorsión de gente sencilla como nosotros”, dijo Irma Palomino, cuya familia se dedica a la cerámica en el estado de Guanajuato.

Algunas personas, relató, tienen que pagar rescates de 600.000 pesos, unos 47.000 dólares, a pesar de no ganar más que “unos 100 pesos al día”.

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