Temores de violencia en Egipto no interfieren con el trabajo de hospital de unas religiosas

By James Martone | Catholic News Service | August 28, 2013

CAIRO — Era la hora de la comida en un hospital italiano de el Cairo, y algunas de las religiosas que allí viven veían por televisión los comentarios más recientes sobre “la Guerra de terror” en Egipto, expresión usada por el ejército del país y sus simpatizantes para describir el ataque a nivel nacional en contra de los islamitas.

“Es la primera vez que tengo miedo de salir, verdadero miedo”, dijo la hermana italiana de la congregación comboni, Pina De Angelis, quien ha estado en Egipto durante 28 años.

La asonada del ejército egipcio a principios de julio y la consiguiente persecución de personas a las que se les atribuye ser militantes musulmanes ha causado encuentros fatales en todo el país, incluso a una distancia en la que se escuchan los tiroteos cuando se está en el hospital, que tiene más de un siglo de construido y en donde la hermana Pina y otras seis religiosas de diferentes órdenes católicas viven y trabajan.

Sin embargo, el temor de lo que pasa fuera de las puertas del hospital, incluyendo un aumento en los ataques en contra de las instituciones cristianas del país, parece interferir poco con los quehaceres de las hermanas dentro de las instalaciones médicas, ya históricas, construidas en Egipto por quienes formaban anteriormente un grupo activo de ascendencia italiana.

Al regresar de ver las noticias en la televisión, la hermana Pina informó que, como de costumbre, se había levantado en la madrugada, después de haberse ido a la cama poco después de la media noche, en su papel de coordinadora del trabajo de las otras seis hermanas que fungen como enfermeras, asistiendo a un personal médico mucho más numeroso, formado casi exclusivamente por musulmanes.

Además de coordinar el trabajo de las enfermeras, de sostener correspondencia con instituciones ajenas al hospital, de organizar asistencia médica para la clerecía católica egipcia, como también el de asistir a algún turista italiano ocasionalmente enfermo, la hermana Pina dijo que también ocupa su tiempo el prestar atención como amiga de los necesitados.

“Algunas veces, algunos pacientes (musulmanes) me buscan y quieren hablar conmigo. Un señor de edad, paciente que asiste para recibir diálisis, siempre pregunta por mí y si no me ve, la vez siguiente de tratamiento me dice: ‘ ¿por qué no se preocupó por mí? ‘”, le dijo la hermana Pina al Catholic News Service el 22 de agosto.

La plática se desarrollaba en momentos en los que ella estaba a la mesa, junto con otras religiosas colegas suyas, dentro de la casa en donde viven, en terrenos del hospital, a unos pasos de una pequeña capilla católica.

“En Egipto, uno debe de entender que los musulmanes regulares nos respetan”, dijo la hermana egipcia Elizabeth Azim, una de las otras hermanas que estaban sentadas a la mesa y que trabaja como enfermera en el pabellón de quirófano del hospital.

La hermana Elizabeth lamentó los recientes ataques en contra de sitios cristianos en todo el país, incluyendo una escuela situada al sur de Egipto que está dirigida por hermanas de su orden, las hermanas franciscanas del Inmaculado Corazón de María. En ese ataque, dijo, una mujer musulmana llevó a tres de las religiosas de la escuela a su propia casa para que estuvieran seguras.

“Como le decía, los musulmanes (egipcios) nos quieren”, dijo la hermana Elizabeth, quien nació en Assiut, al sur de Egipto. “Lo que sucede no es obra de musulmanes sino de terroristas”.

En Egipto se han visto por mucho tiempo conflictos entre la mayoría musulmana del país en contra de la minoría cristiana, que representa un 15 por ciento del país en donde hay más de 82 millones de habitantes.

Pero a través del país, la violencia se ha redoblado debido a la asonada militar del 3 de julio, mediante la cual se destituyó al presidente islamita Mohammed Morsi, después de manifestaciones masivas en su contra y la subsecuente purga de miles de simpatizantes de Morsi que se encontraban en dos campamentos de protesta en el Cairo, el 14 de agosto.

Los actos violentos también se han dirigido en contra de instalaciones del gobierno e instalaciones de seguridad, como también casas, iglesias y otras instituciones que pertenecen a cristianos cuyos dirigentes religiosos han apoyado abiertamente al ejército; entre ellos el patriarca católico copto Ibrahim Isaac Sedrak y el papa ortodoxo copto Tawadros II.

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