Salvadoreños que conocían jesuita asesinado hablan de él como ‘mártir, santo’

By Edgardo Ayala | Catholic News Service | March 12, 2015

El PAISNAL, El Salvador — Los salvadoreños que conocían al padre jesuita Rutilio Grande están orgullosos de que uno de los suyos esté siendo considerando para la santidad.

Francisco Orellana posa dentro de la iglesia de Comunidad Padre Rutilio Grande, cerca de El Paisnal, El Salvador, el 17 de febrero. (Foto CNS | Edgardo Ayala)
Francisco Orellana posa dentro de la iglesia de Comunidad Padre Rutilio Grande, cerca de El Paisnal, El Salvador, el 17 de febrero. (Foto CNS | Edgardo Ayala)

“Somos todos campesinos aquí y muchos de nosotros lo conocimos y fuimos testigos de cómo padre Grande dio su vida por su pueblo … estamos muy agradecidos”, dijo Francisco de Orellana, de 70 años edad, a Catholic News Service.

El 12 de marzo de 1977 padre Grande fue el primer sacerdote ejecutado por los escuadrones de la muerte salvadoreños. Los tiempos turbulentos precedían el comienzo oficial de la guerra civil salvadoreña de 1980 a 1992 que dejó 70,000 muertos y 8,000 desaparecidos.

Este 12 de marzo el consejo municipal había de honrarle como “Hijo Meritísimo de El Paisnal”, otorgado a aquellos que han hecho una contribución significativa al pueblo, dijo Alexander Torres, concejal municipal.

Orellana vive en Comunidad Padre Rutilio Grande, a unos 25 kilómetros al norte de San Salvador, capital del país. Esta comunidad rural nació en mayo de 1991 después que los salvadoreños que habían huido de la guerra civil y se establecieron en Nicaragua regresaron a su país.

“Estamos encantados, él es un mártir, un santo, y estamos orgullosos de él, es por eso que nuestra comunidad lleva su nombre”, Domingo Cortez, de 62 años de edad, dijo a CNS.

El proceso de canonización de padre Grande fue anunciado el 4 de febrero durante la misma conferencia de prensa en que el Vaticano anunció que el exarzobispo Oscar Romero sería beatificado — un paso hacia la santidad — este año.

Académicos y teólogos están de acuerdo en que el arzobispo Romero fue fuertemente influenciado por el trabajo pastoral, con una clara opción por los pobres, que padre Grande realizó en las comunidades rurales del norte de San Salvador. El jesuita era un ardiente defensor de los pobres y oprimidos y usaba el púlpito para denunciar las acciones del gobierno, los escuadrones de la muerte, la violencia y la ocupación militar de las iglesias.

“Es imposible entender a Romero sin entender a Rutilio Grande”, dijo el arzobispo Vincenzo Paglia, principal promotor de la causa de santidad del arzobispo, durante la conferencia de prensa de febrero. El proceso se abrió a finales del año pasado, él añadió.

El arzobispo Romero dijo una vez: “Cuando miré a Rutilio, acostado allí decapitado, pensé ‘si lo han matado por hacer lo que hizo, entonces yo también tendré que caminar el mismo sendero’”.

Según un cofrade, padre Grande creía que la única solución a “los males de El Salvador” estaba en llevarle el Evangelio al pueblo, especialmente a la población rural. Él estaba convencido de que seguir a Cristo y ser inspirados por el amor, el Evangelio podría transformar personas e instituciones más profundamente que cualquier programa o norma política, informó el periódico.

Este dijo que padre Grande dejó la academia para vivir con los pobres, no por motivación política alguna, sino porque, como decía, “Dios ama y prefiere a los pobres”.

Otros dos fueron asesinados con padre Grande: Manuel Solórzano de 72 años de edad y Nelson Rutilio Lemus de 16.

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