Líderes religiosos hacen llamado a EE.UU. a detener política de detención familiar ‘inhumana’

By Jordan McMorrough | Catholic News Service | April 9, 2015

DILLEY, Texas — Después de visitar el centro de detención Dilley en el sur de Texas el 27 de marzo, cinco obispos católicos y evangélicos luteranos hicieron un llamado al gobierno federal a dejar de detener familias inmigrantes.

Allí los líderes religiosos se reunieron con familias detenidas, mayormente madres jóvenes centroamericanas con sus hijos.

El año pasado más de 68,000 familias de El Salvador, Guatemala y Honduras huyeron de la violencia en sus países de origen y fueron capturadas después que cruzaron la frontera con Estados Unidos. Muchas están detenidas en vez de ser liberadas bajo formas alternativas de supervisión que proveen gerencia de casos y apoyo a la comunidad.

Los líderes religiosos hicieron un llamado al gobierno federal a dejar de detenerlas, citando los efectos dañinos a las madres, los niños y la sociedad.

Al arzobispo Gustavo García-Siller de San Antonio, cuya arquidiócesis incluye Dilley, se le unió el obispo auxiliar Eusebio L. Elizondo de Seattle, presidente del Comité Sobre Migración de la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos, y el obispo James A. Tamayo de Laredo, Texas, una diócesis fronteriza.

Los obispos Michael Rinehart y H. Julian Gordy, de la Iglesia Evangélica Luterana en América, se unieron a los católicos en la visita.

Ese mismo día 80 líderes religiosos judíos y cristianos le enviaron una carta al presidente Barack Obama pidiendo finalizar la detención de familias.

Desde el verano pasado el Departamento de Seguridad Nacional ha detenido cientos de familias en centros de detención en Texas, Pennsylvania y Nuevo México. Madres con sus hijos también están detenidos en un centro en Karnes City, en la Arquidiócesis de San Antonio.

El 31 de marzo, la Red Católica de Inmigración Legal, con sede en Washington y conocida como CLINIC, anunció que junto con otras agencias de derechos y servicios legales para inmigrantes están estableciendo un proyecto de detención familiar para proveer servicios legales gratuitos a los niños y sus madres que están en los centros en Dilley y Karnes City.

El comunicado de prensa de CLINIC dice que los grupos también abogarán por la terminación de la detención familiar, de la cual dicen que “es no solamente inhumana sino también incompatible con un proceso legal justo”.

“Tantos de estos madres y niños son detenidos en mi arquidiócesis; ellos tienen un lugar especial en mi corazón”, dijo el arzobispo García-Siller durante una conferencia de prensa en Dilley después de la visita.

“Como su párroco y pastor, compartimos un vínculo especial”, él dijo. “Es mi amorosa responsabilidad ministrarles en su momento de angustia e invitarlos a ser parte de nuestra familia de fe y sentir la sanación y el compasivo abrazo de Dios a través de nosotros”.

El arzobispo contó de su visita a los detenidos en Karnes City, incluyendo a una madre que parió mientras hacía un viaje aterrador para escaparse de la violencia en su país de origen. Él dijo que ella lacrimosamente describió una peregrinación hacia lo que esperaba que fuera la libertad y la seguridad.?”Ella me dijo que todas las noches oraba para que su bebé fuera bautizado un día”, recordó el arzobispo García-Siller. “Fue con alegría que bauticé a su hija de 6 semanas y le dio este raro regalo de gracia a su madre”.

El arzobispo preguntó: “¿Por qué nos sentimos obligados a colocar bajo detención tales individuos vulnerables, madres jóvenes traumatizadas con hijos que huyen de la persecución en sus países de origen? Ellos ya han pasado por una experiencia horrible en su viaje a manos de contrabandistas y otros, víctimas de violencia y agresión sexual”.

Él dijo que las familias no son una amenaza, no obstante son detenidas como si lo fuesen. “Una gran nación como la nuestra no necesita encarcelar a los más vulnerables en nombre de la disuasión”, él dijo. “En vez debemos ofrecerles la oportunidad justa de buscar y recibir protección legal”.

El obispo Elizondo dijo: “La detención familia debiera terminarse. Esta no sirve ningún propósito. Le hace daño especialmente a los niños, quienes experimentan daños emocionales y psicológicos por la detención”.

Él dijo que la política actual no disuade la migración familiar, ya que las fuerzas que obligan a las familias a salir de América Central son más fuertes que cualquier amenaza de disuadir mediante la detención. El obispo Elizondo señaló que hay maneras alternativas de asegurar que las familias comparezcan ante el tribunal, particularmente proveyéndoles representación jurídica.

“Esta política es una mancha en el historial del presidente en cuanto a inmigración y ahora es el momento para que el presidente revierta esta práctica inhumana”, él dijo.

El obispo Tamayo dijo que en la frontera mexicana ve el asunto desde una perspectiva levemente distinta. “Estas familias han estado cruzado en puntos en mi diócesis y en la Diócesis de Brownsville no para evadir la Patrulla Fronteriza, sino para solicitar protección y seguridad en nuestra nación”.

Él contó de las obligaciones jurídicas nacionales e internacionales de apoyar las familias, la mayoría de las cuales son elegibles para asilo, él dijo. Al detenerlas Estados Unidos está sustrayendo el debido proceso, él dijo, porque los inmigrantes no pueden tener acceso a representación legal ni entender sus derechos.

“No estamos diciendo que todos ellos podrían quedarse, pero bajo nuestras leyes tenemos obligaciones de darles la oportunidad de ganarse el estado legalizado y protección como refugiados”, dijo el obispo Tamayo. “Añado mi voz a la de otros líderes religiosos de que esta política no es digna de nuestra gran nación”.

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