El papa les agradece a unos cirqueros porque le llevan alegría a un mundo que con frecuencia aparece sombrío

CIUDAD DEL VATICANO — El papa les agradeció a unos cirqueros, entre acróbatas, payasos, trabajadores de puestos de carnaval, prestidigitadores callejeros, músicos y magos porque le llevan belleza y alegría a un mundo que con frecuencia aparece sombrío y triste.

“Ustedes no se pueden imaginar el bien que hacen, el bien que siembran”, dijo el papa el 16 de junio, durante una audiencia especial en la que se celebraba el jubileo de un circo y de actores trashumantes.

“Ustedes pueden estar seguros”, dijo, que ” ustedes siembran estas semillas que le hacen bien a tanta gente” a pesar de que no se percaten nunca, quizá, de los buenos efectos que ustedes tienen sobre la gente.

Cientos de actores, familiares y gente de apoyo se reunieron en la sala Pablo VI, como parte de una peregrinación a Roma, que duró dos días, para celebrar el Año de la Misericordia.

Entre los asistentes a la audiencia papal también se contaba con un cachorro de pantera negra y un tigre bastante grande de tamaño, de seis meses de edad.

Y al compás de la música de “O Sole Mio” (Oh, sol mío) que ejecutaba un organillero, un domador utilizó un biberón lleno de leche para atraer al tigre, que estaba encadenado, a que se acercara a donde estaba el Papa, quien aceptó la invitación de acariciar al enorme felino.

Al principio, en forma tímida, se acercó y tocó el lomo del animal inquieto que se esquivó por la sorpresa.

Los cuidadores le dieron confianza al papa y al felino de que todo estaba bien y fue que entonces el papa pudo acariciar con mayor firmeza al tigre, que estaba ocupado en beber hasta la última gota de leche del biberón. El jefe de pista dijo que la ropa de color blanco que vestía el Papa fue lo que hizo que el tigre hubiera mostrado sorpresa.

En la charla que el papa le dirigió al grupo, dijo que era notable la especial habilidad de los actores para llevar una sonrisa a la cara de un niño, para iluminar el día de una persona afligida por la soledad y de atraer a la gente para sentirse unidos.

“También ustedes pueden meterle miedo a un papa ” cuando lo hacen que acaricie a un tigre, dijo. “¡Son ustedes poderosos!”, dijo el papa, y sus palabras fueron recibidas con un gran aplauso.

El papa alabó la habilidad de los cirqueros que elevan el espíritu de la gente y le ofrecen a la comunidad “un sano entretenimiento”, llamándolos “artesanos” de maravillas, belleza y celebración.

La vida itinerante de los cirqueros, que a veces es difícil, es, en realidad “un recurso especial”, dijo, pues significa que ellos, como Cristo, pueden llevar el amor de Dios y alegría a un número mayor de gente, especialmente para aquellos que viven al margen de la sociedad.

Y les agradeció que ofrecieran durante el Año de la Misericordia demostraciones gratuitas dirigidas a los pobres, a los carentes de hogar, a los prisioneros y a los niños que crecen en desventaja.

“Esto también es misericordia: sembrar belleza y alegría en un mundo que es a veces pesimista y triste”.

El papa exhortó a los párrocos de la localidad a que reciban a los actores itinerantes y les ofrezcan los sacramentos, eliminando actitudes de prejuicio que los podrían marginalizar. Y también invitó a los cirqueros a que profundicen en su fe, especialmente dándoles a sus hijos y otras personas el amor de Dios.