Cardenal estadounidense expresa preocupación por retórica de Trump

By Catholic News Service | July 29, 2016

WASHINGTON — Aunque la mayoría de los obispos estadounidenses no han hablado públicamente de los comentarios del nominado presidencial republicano Donald Trump respecto a la inmigración, un popular cardenal estadounidense y asesor del papa dijo que está preocupado por tal retórica.

El cardenal de Boston Sean P. O’Malley habló directamente sobre el asunto el 17 de julio cuando contestó una pregunta de la prensa irlandesa: “¿Le preocupan de alguna manera las soluciones simplistas de Donald Trump?”.

“Me preocupa su retórica”, dijo el cardenal en respuesta a la pregunta de un reportero durante una entrevista en Raidio Teilifis Eireann. “Es muy fácil agitar el resentimiento y culpar a grupos de personas”.

Los obispos católicos estadounidenses, citando el mandato del Evangelio de “acoger al extranjero”, durante mucho tiempo han apoyado la reforma comprensiva de inmigración y una camino hacia la ciudadanía, especialmente para aquellos inmigrantes que ya están en el país.

Al anunciar su candidatura para presidente el 16 de junio de 2015, Trump famosamente dijo que Estados Unidos se ha convertido “en un basurero para los problemas de todos los demás”, mientras se refería a los inmigrantes.

“Cuando México envía su gente no está enviándonos lo mejor”, él dijo. “Están enviando gente que tiene muchos problemas y están trayéndonos esos problemas. Están trayendo drogas, están trayendo crimen, son violadores sexuales y algunos, asumo, son buenas personas, pero hablo con guardias de la frontera y ellos nos dicen lo que estamos recibiendo”.

El añadió que “están enviándonos no la gente correcta. Están viniendo más que de México, están viniendo de todo el sur y América Latina y están viniendo probablemente … del Medio Oriente … y esto tiene que parar y tiene que parar rápidamente”.

Poco después de ese discurso, el obispo Kevin J. Farrel de Dallas escribió en su blog en julio del 2015 sobre los ataques del pasado contra los inmigrantes, incluyendo en forma de nativismo, que inculca el temor de perder “los valores y las tradiciones estadounidenses … por inmigrantes que eran considerados mental y culturalmente inferiores”. El obispo Farrel, quien nació en Irlanda, dijo que en el pasado “las leyes contra la inmigración fueron promulgadas contra los chinos, irlandeses, alemanes, italianos e inmigrantes de Europa Oriental”, quienes “fueron denigrados como subhumanos, buenos para nada y borrachos incapaces de ciudadanía productiva”.

Durante su entrevista reciente, también el cardenal O’Malley recordó cómo en un momento los irlandeses en Estados Unidos eran los culpados por los problemas económicos del país. Pero el cardenal dijo que en vez de buscar y encontrar culpa por los problemas de un país, “tenemos que cuidarnos los unos a los otros”.

Debemos trabajar juntos como una comunidad de naciones para atender las razones por las cuales sucede todo este movimiento de personas”, él dijo. “Muy frecuentemente guerras o injusticia u opresión económica causan que la gente tome decisiones que cambian sus vidas abandonando todo lo que es familiar para ellos y salen hacia otro país”.

Este año la mayoría de los obispos, mientras se abstienen de hablar sobre las palabras de Trump directamente, se han enfocado en reconocer las contribuciones de los inmigrantes o enfatizar la enseñanza de la Biblia sobre acoger a los extranjeros.

En Los Ángeles el arzobispo José H Gómez celebró una Misa por los inmigrantes el 17 de julio.

“Oramos por la reforma de inmigración en nuestro país, por nuestros funcionarios electos y para que las personas de todo el mundo abran sus corazones a los inmigrantes que van a sus países”, dijo el arzobispo Gómez.

El cardenal O’Malley afirmó el llamado de otros obispos de Estados Unidos a trabajar para “leyes justas de inmigración y una manera de atender la inmigración que no deshumanice a la gente”.

Los inmigrantes, él dijo, tienen que ser vistos como un recurso, no como una carga.

“Los países tienen que aprender a verlos de esa manera”, él dijo ante la prensa irlandesa.

Y en ese sentido, Estados Unidos tiene ante sí una tarea más fácil que Europa. Europa, él dijo, tiene un reto mayor porque en muchos casos la identidad de la gente ha sido una historia compartida, una etnia compartida, una religión compartida.

“Nunca hemos tenido eso en Estados Unidos. Siempre hemos tenido una colección de personas de todas partes, de todo lenguaje, de toda religión, de toda raza. Pero esto es lo que tiene que ser la misión de la iglesia: juntar a la gente para ayudar a reconocer que todos somos hermanos y hermanas en el Señor”.

En el documento “Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles”, los obispos estadounidenses dicen: “El mandato evangélico de ‘acoger al forastero’ requiere que los católicos cuidemos y nos pongamos del lado de los recién llegados, autorizados y no autorizados, incluidos niños inmigrantes no acompañados, refugiados y solicitantes de asilo, los innecesariamente detenidos y víctimas de la trata de personas”.

El documento dice que aunque las naciones tienen un derecho de controlar sus fronteras y mantener la regla de la ley, esto tienen que ser “aplicado de manera justa y humana”.

“Es urgentemente necesario realizar una reforma comprensiva para arreglar un sistema migratorio que es defectuoso, la cual debería incluir un programa de legalización amplio y justo con un camino a la ciudadanía, un programa de trabajo con protecciones y salarios justos para los trabajadores; políticas de reunificación familiar, acceso a protecciones legales, que incluyan procedimientos de debido proceso, refugio para quienes huyen de la persecución y la violencia, y políticas dirigidas a solucionar las causas que son el origen de la migración”.

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