Testigos en audiencia en la Cámara hablan sobre violaciones de derechos humanos en Cuba

By Nicolette Paglioni | Catholic News Service | July 21, 2016

WASHINGTON — El subcomité de la Cámara sobre África, Salud Mundial, Derechos Humanos Mundiales y Organizaciones Internacionales escrutaron las relaciones Estados Unidos-Cuba durante una audiencia el 13 de julio.

Los miembros del subcomité se reunieron para discutir el reciente cambio en la relación entre Estados Unidos y Cuba, cambio que ha encontrado sentimientos mixtos en ambos lados del asunto.

Tanto cubanos como estadounidenses dicen que la influencia estadounidense llevará a una reducción en las violaciones de los derechos humanos por parte del régimen Castro y que el crecimiento económico en el sector privado cubano da señales de desarrollo político interno.

Sin embargo, muchos argumentan que Estados Unidos está alimentando la represión política y económica de Cuba contra civiles al canalizar turismo y ganancias comerciales hacia la dictadura.

La administración Obama ha suavizado las restricciones de viajes a Cuba y comercio con la isla pero el embargo estadounidense permanece.

Liderado por el representante Christopher Smith, republicano de Nueva Jersey, y la representante Karen Bass, demócrata de California, la audiencia incluyó tres testigos que expusieron en contra de lo que llaman una falta de acción del gobierno estadounidense respecto al uso de violencia por el régimen Castro para oprimir el pueblo cubano.

Los testigos incluyeron el Dr. Oscar Elías Biscet, presidente de Lawton Foundation for Human Rights y expresidiario político; Sheila Ávila León, defensora de la democracia; María Werlau, presidente de Free Society Project.

Un cuarto testigo, Geoff Thale, defendió a Estados Unidos en su nueva relación con el régimen Castro. Thale es director de programas de la Oficina sobre América Latina en Washington.

En comentarios de apertura, el director del subcomité describió la visita del presidente Barack Obama a Cuba y su reunión con el presidente cubano Raúl Castro el 21 de marzo.

Los dos presidentes hablaron juntos con reporteros después de una reunión de dos horas a puerta cerrada. Obama le dijo a la prensa que había presionado a Castro sobre los derechos humanos, la libre expresión y la democracia; Castro dijo que le dijo a Obama que para normalizar plenamente las relaciones, Estados Unidos tendría que entregar su base en Guantánamo y levantar completamente el embargo.

Un reportero le preguntó a Castro sobre los presos políticos. El líder cubano negó la presencia de tales prisioneros y entonces le dijo a Obama: “Deme una lista de los prisioneros políticos y los liberaré inmediatamente. Simplemente mencione la lista”. Pero Obama no tenía una lista.

“Bueno, señor presidente”, dijo Smith sosteniendo un papel ante el subcomité, “tengo una lista, aquí mismo, de más de 50 presos políticos recopilada por mis buena amiga y colega Ileana Ros-Lehtinen, y la voy a incluir en el expediente”. Ros-Lehtinen es una representante republicana de Florida.

Bass se mantuvo optimista sobre el cambio reciente en las relaciones estadounidenses-cubanas, pero el representante Albio Sires, demócrata de Nueva York, hizo un llamado a más “medidas concretas en términos de derechos humanos, libertades políticas y la liberación de todos los presos políticos” por el gobierno cubano.

Durante su discurso de apertura, Biscet dijo que el subcomité de la Cámara “ha sido un bastión inquebrantable de promoción y defensa de la libertad de los valores de la libertad en la nación estadounidense. Estos valores que ennoblecen la dignidad humana son aquellos que se violan flagrantemente en mi nación. … Durante más de 57 años los derechos humanos básicos — la libertad de palabra, de prensa, de reunión, de asociación y de religión — han sido socavados contra la dignidad de mi pueblo”.

El gobierno cubano encarceló a Biscet en el 2002 por hacer campaña abiertamente por los derechos humanos en Cuba. La Iglesia Católica de Cuba negoció su liberación en el 2011.

Biscet testificó sobre la tortura que él y su familia soportaron como resultado de su activismo, incluyendo ser encerrado en celdas con reclusos que habían sido infectados con, y denegados el tratamiento para sida, tuberculosis y varias enfermedades mentales.

El próximo testigo, Ávila León, es delegada ante la Asamblea Municipal del Poder Popular en la municipalidad de Majibacoa, en la provincia Las Tunas de Cuba.

León dijo que intentó comenzar una escuela en su vecindario porque la escuela más cercana estaba a nueve kilómetros de distancia; por sus esfuerzos ella sufrió numerosos atentados contra su vida, uno de los cuales resultó en la desmembración de su mano izquierda.

Aunque muchos cubanos creen que levantar las restricciones estadounidenses contra Cuba es una bendición, León se mantuvo escéptica.

“¿Por qué la situación de violaciones sistemáticas de derechos humanos en Cuba no ha sido un punto fundamental en las negociaciones con el régimen que ha estado en el poder 57 años?”, ella preguntó durante su declaración ante el subcomité. “¿Cómo es posible que el gobierno estadounidense haya hecho tantas concesiones al gobierno de Cuba sin exigir respeto por los derechos humanos en la isla y justicia por los muchos ataques contra los derechos civiles y políticos de los cubanos?”.

Werlau enfatizó en su declaración las violaciones de los derechos humanos cubanos extrayendo de su extensa investigación. Además de ser presidenta de Free Society Project, Werlau también dirige un proyecto llamado Archivo Cuba, que ha colectado información en una enorme base de datos cibernética de todo de toda desaparición y muerte documentada de ciudadanos cubanos a manos del régimen Castro.

“Hasta 31 de diciembre de 2015 nuestro trabajo había documentado más de 6,200 casos de muerte y desaparición atribuidos al régimen Castro no resultantes de operaciones de combate”, dijo Werlau citando su trabajo con Archivo Cuba.

“Estos incluyen”, ella continuó, “más de 3,100 personas ejecutadas sin el debido proceso de ley … niños pequeños, mujeres embarazadas, ancianos, defensores de los derechos humanos, pastores protestantes, testigos de Jehová, homosexuales, hombres jóvenes que objetan el servicio militar obligatorio, trabajadores exportados puestos a trabajar en lugares inseguros y plagados de crimen y cualquier persona que se interponga en el camino o cae como presa de las leyes y prácticas estalinistas del régimen cubano”.

Thale en su testimonio le pidió a otros testigos no exagerar sus experiencias.

“Hay problemas serios y reales sobre los derechos humanos en la isla”, el dijo, “aunque probablemente yo no los pintaría tan uniformemente sombríos como algunos de los otros panelistas lo harían”.

Thale explicó que “lo específico de la situación” no importan tanto como la reacción estadounidense a esa situación.

“Después que hemos pasado 56 años en un embargo y en un cambio de política del régimen que ha tenido poco impacto en la situación de los derechos humanos en la isla”, dijo Thales, “hemos hecho lo que creo que es un cambio saludable hacia una política de diálogo que, a través del tiempo, tiene mayores probabilidades de hacer una verdadera diferencia en la situación de los derechos humanos en Cuba”.

Thales argumentó que Estados Unidos debería usar su posición con Cuba como una oportunidad de “proyectar” (sus) valores e intereses” de modo que “fortalezcan ampliamente (sus) contactos en la sociedad cubana”. Él explicó que Estados Unidos está actualmente en una posición para presionar al gobierno cubano a cesar el uso de violencia contra su pueblo y que Estados Unidos podrá usar su influencia económica y política para promover los derechos humanos en la isla siempre y cuando el gobierno mantenga el “cambio saludable”.

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