Aun con reforma de inmigración estancada, católicos defienden mensaje de bienvenida

WASHINGTON — Durante la fiesta de la Transfiguración del Señor del 6 de agosto, el obispo auxiliar Bishop Mario E. Dorsonville de Washington se dirigió a la multitud de inmigrantes principalmente salvadoreños en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción.

Estaban allí para conmemorar una de las fiestas más importantes para católicos de El Salvador, país predominantemente católico, cuyo nombre se refiere a Jesucristo. Muchos de ellos llegaron a Estados Unidos durante la década de 1980, durante la guerra civil del país, y algunos más recientemente debido a la situación violenta de la región.

El obispo Dorsonville le dijo a la multitud que cuando estaba incensando la imagen de El Salvador del Mundo, que muestra la transfiguración de Cristo, imagen reverenciada por los salvadoreños católicos, notó que los brazos de la imagen se abren, como que está dado la bienvenida. Él obispo usó la imagen para hablar de la inmigración.

“Me dio alegría ver sus brazos abiertos”, dijo el obispo Dorsonville sobre la imagen. “Quien cierra sus brazos no es cristiano. Quien cierra sus puertas no puede ser cristiano. Quienes son indiferentes a las tragedias del ser humano no es cristiano”.

Como muchos en la iglesia, así como el papa y otros obispos estadounidenses, el obispo Dorsonville hizo un llamado a acoger al forastero. En el documento “Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles”, los obispos estadounidenses dicen que el mandato de acoger al forastero “requiere que los católicos cuidemos y nos pongamos del lado de los recién llegados, autorizados y no autorizados, incluidos niños inmigrantes no acompañados, refugiados y solicitantes de asilo, los innecesariamente detenidos y víctimas de la trata de personas”.

A semanas del final de la temporada eleccionaria que ha visto a políticos y a otros expresar lenguaje crítico y desfavorable hacia los inmigrantes y los migrantes, los católicos reportan algunos de los porcentajes más altos de asistentes a la iglesia que escuchan sobre la inmigración desde el púlpito y escuchan sobre la necesidad de acogerl y apoyar al inmigrante.

Una encuesta del 8 de agosto del centro de investigación Pew Resarch Center mostró que el 41 por ciento de los católicos que participaron en la encuesta realizada en junio y julio dice que ha escuchado sobre inmigración en la iglesia. Y de esos, el 32 por ciento dijo que escuchó sobre la necesidad de acoger y apoyar a los inmigrantes, también el porcentaje más alto de asistentes a la iglesia (mayor que el de los protestantes, evangélicos y otros cristianos) reportando que escucharon en la iglesia el mensaje de ser más receptivos hacia los inmigrantes.

Christopher G. Kerr, director ejecutivo de Ignatian Solidarity Network, organización nacional para la educación y defensa de la justicia social con sede en Ohio, dijo que la visita apostólica del papa del 2015 a Estados Unidos “elevó el perfil de los inmigrantes y el asunto de la inmigración en Estados Unidos al llamar mayor atención a la situación difícil del inmigrante-migrante”.

El papa llamó “atención a las realidades de la marginación que existe en el mundo. Él procura conectarnos con las realidades de nuestros hermanos y hermanas que son marginados, para recordarnos la presencia de Cristo dentro de ellos”, dijo Kerr en una entrevista vía correo electrónico con Catholic News Service.

Él lo hizo, dijo Kerr, cuando detuvo su automóvil a lo largo de la ruta de la caravana para aceptar la nota de una niña de 5 años de edad diciéndole que no quería que sus padres fueran deportados.

“La historia del estado indocumentado de sus padres capturó la atención del país”, dijo Sara Benítez, directora del programa de extensión a latinos de Faith in Public Life, en Washington. “Cuando el papa visitó Estados Unidos sus palabras de acción movieron el debate sobre inmigración de la política hacia la gente”.

Eso cambió la conversación, dijo Benítez.

“Como estadounidenses somos en gran medida como Tomás, tenemos que tocar las heridas para creer; como nación usualmente no confiamos en alguien hasta que llegamos a conocerlo”, dijo Kerr. “El énfasis del papa en la historia del inmigrante es una manera en que la gente fue invitada a conocer inmigrantes y llegar a ver sus luchas como las de nuestro propio país”.

¿Y cómo respondieron los católicos?

“Creo que vimos una fuerte voz católica en apoyo a los refugiados e inmigrantes en el transcurso del año pasado, tanto en los clérigos como en los laicos”, dijo Kerr. “Creo que esto fue particularmente cierto en torno a la crisis de refugiados sirios, pero también en términos de extensión y preocupación por los inmigrantes en Estados Unidos, incluyendo las personas que son indocumentadas”.

“Hemos visto muchos ejemplos de parroquias trabajando para organizar ayuda jurídica y servicios directos a los inmigrantes, a las comunidades, a los niños migrantes no acompañados, etc. También vimos un interés significativo de jóvenes activándose en el asunto de inmigración en las universidades católicas”.

Pero el Congreso y la política son otra historia.

“En términos del Congreso y la elección, uno podría decir que no hubo impacto alguno porque la legislación comprensiva de inmigracion no ha sido aprobada”, dijo Kerr.

Benítez, cuya organización apoya reforma migratoria para todos, dijo que ha visto personas queriendo saber más sobre los inmigrantes “viendo sus rostros, escuchando sus historias”. Y esto, a su vez, ha fortalecido el empeño de los defensores de la inmigración de seguir impulsando hacia la reforma, ella dijo.

“En Faith in Public Life estamos inspirados y nos ha retado la visita del papa Francisco a continuar elevando su ejemplo y mensaje de la doctrina católica de acoger a los inmigrantes”, ella dijo.

El obispo Dorsonville, en su homilía durante la fiesta de la Transfiguración, le recordó a los reunidos sobre la contribución de muchos inmigrantes al país. Él invocó al arzobispo salvadoreño Óscar Romero, quien fue asesinado en 1980 por hablar abiertamente en contra de la violencia y quien defendió a los pobres — y a todo el que fuera un “sin voz”.

“Estoy seguro que si nuestro querido beato Monseñor Romero viviera en los Estados Unidos hoy en este preciso momento, sus ojos se volverian a la persona del inmigrante en este momento sumamente complicado y dificil en la historia de una nación que ha sido formada por inmigrantes”, dijo el obispo Dorsonville. “Nuestra voz tiene que unirse a la voz de los que no tiene voz y al rostro de aquellos que no tienen rostro”.

La peor tragedia humana que le puede pasar a un ser humano es ser invisible ante la sociedad, dijo el obispo Dorsonville.

“Digámosle hoy al beato Romero que por su intercesión ponga ante los pies de el Salvador del Mundo esta intención por los millones y millones de personas ‘invisibles’ que trabajan y construyen la economía de nuestra nación”, él dijo.