‘Dios es alegría’ y el mundo necesita más alegría, dice sacerdote colombiano

By Joanne Fox | Catholic News Service | August 4, 2016

SIOUX CITY, Iowa — Padre John Montoya le aseguró a los presentes durante la Misa de apertura de un congreso carismático hispano de dos días en Sioux City que todos ellos podrían ser profetas para el Señor.

“Les dije que se miraran unos a otros y dijeran ‘¡eres profeta!’ y lo hicieron”, explicó el sacerdote de Bogotá, Colombia, a través de un intérprete.

Casi 800 hispanos asistieron al Congreso Hispano de Sioux City anual número 12 los días 30 y 31 de julio.

Humberto Pérez, uno de los organizadores del evento, pensó que tener el enfoque del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, que el papa Francisco abrió el 8 de diciembre de 2015 y cerrará el 20 de noviembre, le recordaría a la gente los caminos que tienen que forjar en sus vidas.

“El tema de la misericordia simplemente nos recuerda que Dios nos ama”, dijo Pérez, quien es de Sioux City. “Dios nos ama sin importar nada”.

El obispo R. Walker Nickless de Sioux City celebró la Misa de apertura del evento el 30 de julio y expresó su gratitud a los organizadores por invitarlo a servir como el celebrante principal de la liturgia.

“Perdonen mis errores mientras intento hablar un poco de español”, él confesó, lo cual provocó sonrisas entre la multitud y hasta risas cuando el maestro de ceremonias, padre Jeremy Wind, de Algona, tradujo la declaración del obispo al español.

“Quiero asegurarles cuánto su cultura, su fe y sus valores le añaden a la diócesis de Sioux City”, añadió el obispo. “Prometo oraciones para el éxito de su convocatoria y para ustedes y sus familias”.

Durante su homilía, pronunciada en español, padre Montoya demostró su sentido del humor proclamando “¡uno, dos, tres!”. Después de cada número la multitud respondió.

“Estaba diciéndoles que primero gritaran sus nombres y segundo que gritaran sus números telefónicos”, él dijo.

Padre Montoya rió, “y entonces les dije que el obispo podría llamarlos”.

A “tres” le siguió la invitación de padre Montoya a responder con el nombre de aquel que salva y “Jesús” se escuchó en el auditorio.

Padre Montoya pensó que incorporar el humor a la homilía le dio participación a la congregación.

“Dios es alegría”, él dijo. “Cuando experimento a Dios en mi corazón río y sonrío”.

Entonces padre Montoya pausó y añadió seriamente: “El mundo de hoy necesita más alegría y risa y menos tristeza”.

Padre Montoya es miembro de la Congregación de Jesús y María, a quienes se le refiere comúnmente como eudistas, una sociedad de vida apostólica. Él fundamentó algunas de sus percepciones en el tema del congreso, “Dios es rico en misericordia: Con un amor tan inmenso él nos amó”.

“Yo quería que todos pensaran sobre sí mismos y sus necesidades porque esas pueden dividirnos”, el señaló. “Cuando todos dijeron que Jesús salva, entonces nos unimos según los apóstoles lo hicieron durante Pentecostés con amor y misericordia”.

Padre Montoya incorporó las lecturas cuando exhortó a los presentes a ser profetas en sus hogares, en sus empleos y simplemente “en la vida normal”.

“Les dije que todos podrían ser como el profeta Jeremías y san Juan Bautista”, él dijo con una sonrisa, entonces demostró con su mano un corte en su garganta, “sin la decapitación”.

“Pero hay un costo al ser profeta”, dijo padre Montoya seriamente. “Ese costo podría ser la vida. Tenemos vidas cómodas. Ser profeta es no estar tan cómodo”.

Mariana Hernández proclamó la primera lectura, sobre la cual admitió que la puso un poco nerviosa.

“Pero no mucho tiempo”, explicó la joven a través de Héctor Mora, quien interpretó.

“Yo había tenido el deseo en mi corazón del ser lectora y he trabajado en ello durante seis años”, ella dijo. “Yo sabía que Dios me ayudaría hoy”.

Mora ha ayudado a organizar el evento desde el comienzo.

“Me encanta ver el Evangelio compartido con otros y este evento verdaderamente muestra el amor de Dios por todos”, él dijo. “Todos los años me trae gran alegría ver personas ‘conocer’ a Dios”.

Durante sus comentarios de cierre en inglés y traducidos al español por padre Wind, el obispo Nickless le recordó a los presentes la importancia de compartir sus experiencias con los demás.

“Nuestro mundo necesita ver su testimonio”, él dijo. “Oro para que este fin de semana sea verdaderamente un momento de gracia para ustedes”.

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