El papa: La compasión de Jesús es un llamado a servir

CIUDAD DEL VATICANO — La compasión de Jesús hacia la gente en necesidad es un llamado a los cristianos a llevarle esa misma compasión a los demás, dijo el papa Francisco.

Al alimentar milagrosamente a miles de personas, Jesús hizo un acto “de fe y oración” que “demuestra la plena fortaleza de su voluntad de estar con nosotros y salvarnos”, dijo el papa el 17 de agosto durante su audiencia general semanal.

Miles de personas llenaron el aula Paulo VI moviendo y extendiendo sus manos entusiasmados con la esperanza de saludar al papa. Notando un niñito rodeado por personas que intentaban saludarlo, el papa le indicó a la multitud abrir camino y bendijo al niño.

Durante su charla de la audiencia, el papa reflexionó sobre la lectura del Evangelio sobre la multiplicación de los panes y los pescados. Jesús, él señaló, “no tiene un corazón frío”, sino que en vez es conmovido por los que le siguen y “se siente atado a esta multitud”.

Sin embargo, el papa señaló que a Jesús no solo le preocupa alimentar a la multitud hambrienta, sino que también invita a sus discípulos a participar en alimentarlos.

“El Señor sale a satisfacer las necesidades de hombres y mujeres y quiere hacer que cada uno de nosotros comparta concretamente su compasión”, dijo el papa.

La bendición de Jesús de los panes antes de la distribución, él continuó, también se repite durante la Última Cena y continúa hoy día en la celebración de la Eucaristía.

Al vivir esta comunión con Jesús, los cristianos están llamados no a “permanecer pasivos y apartados”, sino a que se relacionen con hombres y mujeres ofreciendo “una señal concreta de la misericordia y atención de Jesús”, dijo el papa.

“Mientras somos nutridos por Cristo, la Eucaristía que celebramos nos transforma, poco a poco, en el cuerpo de Cristo y en alimento espiritual para nuestros hermanos y hermanas”, él dijo.

El milagro de los panes y los pescados, enfatizó el papa, es un recordatorio de la doble misión de la iglesia de “alimentar a la gente y mantenerla unida; es decir, estar al servicio de la vida y la comunión”.

Los cristianos, él enfatizó, están llamados a ser “una señal visible de la misericordia de Dios, quien no desea dejar a nadie en la soledad ni en la necesidad”.

“Nosotros los creyentes que recibimos este pan estamos obligados por Jesús a llevarle este servicio a los demás con la misma compasión de Jesús. Este es el camino”, dijo el papa.