Jóvenes peregrinos dicen tener esperanza de encontrar alegría como misioneros de la verdad

CRACOVIA, Polonia — Tara Gouldring nunca se consideró misionera para los demás.

Pero la joven de 18 años de edad de Birmingham, Inglaterra, decidió que eso no es una idea tan extraña después de escuchar al obispo Frank J. Caggiano de Bridgeport, Connecticut, durante una sesión matutina catequética del 28 de julio durante la Jornada Mundial de la Juventud.

“Es inspirador ver la misericordia de Dios de tantas maneras y cómo puedo traerla a mi vida y cómo amar a personas aunque le hagan daño a uno”, dijo Gouldring a Catholic News Service.

“Uno puede comenzar con una oración para personas que necesitan ayuda y tener la esperanza de ayudar más desde allí”, ella dijo.

La charla del obispo Caggiano en la iglesia Sagrado Corazón de Jesus se enfocó en la idea de que cualquiera puede convertirse en misionero de la misericordia mostrando compasión, amor y una actitud atenta hacia cualquiera que esté sufriendo.

Él llevó a los 150 jóvenes que estaban en la iglesia, la mayoría proveniente de la Arquidiócesis de Birmingham, Inglaterra, de vuelta a los días previos a que él se hiciera sacerdote. Él era representante de ventas para una casa publicadora importante en Nueva York y de camino a su trabajo todas las mañanas veía a un desamparado en una plaza en la Avenida de las Américas. Por varias semanas, él dijo, ignoró al hombre.

“Yo estaba tan envuelto en mí que me tomó dos meses darme cuenta de que había un hombre allí. Y literalmente le pasaba por encima”, dijo el obispo.

Pronto él comenzó a darle al hombre un dólar todos los días.

“Yo pensaba que le estaba dando lo que él necesitaba. Pensaba que estaba haciendo algo bueno. Pensaba que yo era un católico pasable”, él dijo.

Hoy día él se da cuenta de que estaba muy lejos de ser misericordioso.

“Mis amigos, eso podría ser lo suficientemente bueno para el mundo, pero eso no es lo suficientemente bueno para Jesucristo. Eso no es a lo que estamos llamados a hacer. Estamos siendo llamados a más que eso”, explicó el obispo Caggiano.

Entonces, vestido en la tradicional sotana de obispo, banda de cintura y solideo, él se arrodilló y actuó cómo debió haber respondido.

“Uno se arrodilla y pone sus manos debajo ellos y los acerca hacia uno y uno los levanta”, él dijo. “Y el olor de la oveja es cuando el corazón de uno y el corazón de ellos están tan cercanos que se tocan”.

Actuar con misericordia puede suceder hacia cualquiera en cualquier momento, siempre y cuando se haga para seguir el ejemplo de Jesús, él dijo sugiriendo que la Jornada Mundial de la Juventud 2016 podría ser el comienzo de actos misericordiosos de parte de todos los que asisten a la celebración de fe de seis días.

“¿Es fácil? No. ¿Es algo en que uno puede fracasar? Sí. ¿Aprenderemos del fracaso? Sí, porque Cristo nos amará”, dijo el obispo.

El obispo, quien era el enlace episcopal de los obispos estadounidenses para la Jornada Mundial de la Juventud, hizo un llamado a todos los miembros de la audiencia a convertirse en misioneros de la misericordia una persona a la vez.

Bridget Phiri, de 20 años de edad, de Wolverhampton, Inglaterra, dijo que ella se vio a así misma en la historia del obispo de darle dinero al desamparado en Nueva York.

“En vez de simplemente entregarle dinero a la gente, debo levantarme y darles un abrazo y hacerles sentir que son una persona también, que son aceptadas en la sociedad. Es algo más físico que solamente darles algunas monedas y pasar caminando”, ella dijo.

Creo que necesito revaluar cómo miro las cosas ahora y cómo actúo hacia personas que son desamparadas o menos afortunadas”, dijo Phiri.

Eso se reduce a permitir que Dios fluya a través de las acciones de cada persona, concluyó Toby Duckworth, de 21 años de edad, de Streetly, Inglaterra, quien en agosto entrará al Venerable Colegio Inglés en Roma como seminarista.

“El reto es ir más allá de lo que el mundo ve como misericordia. Es ir más allá de lo que nosotros como seres humanos creemos que es ser misericordioso. Para mí es un reto constante, siempre, en todas partes”, dijo Duckworth a CNS.

Al regresar a casa en Inglaterra y en otras partes, los peregrinos encontrarán difícil ir más allá de sus círculos normales, el reconoció. Pero tal trabajo nunca es fácil. El reto es “ser Jesús para los otros demás”, él dijo.