Retirado papa Benedicto dice que fue ‘deber’ renunciar a papado

By Junno Arocho Esteves | Catholic News Service | August 29, 2016

CIUDAD DEL VATICANO — El papa retirado Benedicto XVI dijo en una entrevista que sintió el “deber” de renunciar a su papado debido a su salud y las rigurosas exigencias de los viajes papales.

El papa retirado le dijo al periodista italiano Elio Guerriero que aunque su corazón estaba puesto en completar el Jubileo de la Fe, después de su visita a México y Cuba en marzo del 2012 se sintió “incapaz de cumplir” las exigencias de otro viaje internacional, especialmente con la Jornada Mundial de la Juventud del 2013 programada para Brasil.

“Con el programa establecido por Juan Pablo II para estos días (mundiales de la juventud), la presencia física del papa era indispensable”, él le dijo a Guerriero en la entrevista, incluida en la próxima biografía del periodista del papa Benedicto. “Esto también fue una circunstancia que hizo mi renuncia un deber”, dijo el papa.

Un extracto del libro de Guerriero, “Servidor de Dios y de la humanidad: La biografía de Benedicto XVI”, fue publicado en el periódico italiano La Repubblica.

El papa Benedicto dijo que aunque fue conmovido por la “profunda fe” de la gente de México y Cuba, fue durante la visita a los dos países en el 2012 que él “experimentó muy fuertemente los límites de mi resistencia física”.

Entre los problemas de comprometerse al itinerario agotador de un viaje internacional estaba el cambio de tiempo, el cambio de horas de un país al otro. Al consultarlo con su médico, él dijo, se hizo claro “que nunca podría participar en la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro”.

“Desde ese día tuve que decidir en relativamente corto tiempo la fecha de mi retiro”, él dijo.

Guerriero señaló que aunque muchos creyeron que el retiro del papa fue una derrota para la iglesia, el papa Benedicto sigue pareciendo “calmado y confiado”.

“Yo hubiese estado verdaderamente preocupado si no hubiese estado convencido, como lo había dicho al comienzo de mi pontificado, de ser un simple y humilde trabajador en la viña del Señor”, él dijo.

El papa retirado añadió que aunque estaba consciente de sus limitaciones él aceptó su elección en el 2005 “en un espíritu de obediencia” y que a pesar de momentos difíciles también hubo “mucha gracia”.

“Me di cuenta de que todo lo que yo tenía que hacer no podía hacerlo por mi cuenta y así estaba casi obligado a ponerme en manos de Dios, a confiar en Jesús, a quien — mientras yo escribía un libro sobre él — me sentía atado por una vieja y más profunda amistad”, él dijo.

El pontífice retirado pasa sus días en oración y contemplación mientras vive en el monasterio Mater Ecclesiae en Ciudad del Vaticano. Durante 19 años distintas órdenes contemplativas se turnaron viviendo en el monasterio con una misión enfocada en orar por el papa y la iglesia.

El papa Benedicto dijo que al enterarse de que las monjas visitandinas estarían dejando la residencia, él se dio cuenta “casi naturalmente de que este sería el lugar donde podría retirarme para continuar a mi propia manera el servicio de oración que Juan Pablo II había previsto para esta casa”.

Entre los visitantes que el papa Benedicto recibe está el papa Francisco, “quien nunca deja de visitarme antes de salir en un viaje largo”, él dijo.

Al preguntársele sobre su relación personal con su sucesor, el papa Benedicto dijo que ellos comparten una “extraordinaria relación paterno-fraternal” y que ha sido tocado profundamente por su “disposición extraordinariamente humana”.

“A menudo recibo pequeños regalos, cartas escritas personalmente” de parte del papa Francisco, él dijo. “La bondad humana conque me trata es una gracia particular de esta última fase de mi vida por la cual solamente puedo estar agradecido. Lo que él dice sobre estar abiertos hacia otros hombres y mujeres no son solo palabras. Él lo pone en práctica conmigo”.

El papa Francisco, quien escribió el prólogo del libro, expresó su admiración por el papa retirado y dijo que su lazo espiritual con su predecesor “permanece particularmente profundo”.

“En todas mis reuniones con él he podido experimentar no solamente reverencia y obediencia, sino también intimidad espiritual amistosa, la alegría de orar juntos, hermandad sincera, comprensión y amistad y también su disposición para consejo”, escribió el papa Francisco.

La misión de la iglesia de proclamar el misericordioso amor de Dios por el mundo, él añadió, ha sido y continúa siendo ejemplificado en la vida del papa Benedicto.

“La vida completa del pensamiento y las obras de Joseph Ratzinger se han enfocado en este propósito y — en la misma dirección, con la ayuda de Dios – hago el esfuerzo a continuar”, escribió el papa Francisco.

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