Buscando una nueva generación de líderes Latinos en el V Encuentro

By Rhina Guidos | Catholic News Service | July 6, 2017

WASHINGTON — Mientras el sol llamaba a los jóvenes de Washington a piscinas, bares y paseos en bicicleta, Francisco Hernández, de 26 años, y Flor Díaz, de 24, decidieron pasar la tarde del 24 de junio en el sótano del Santuario del Sagrado Corazón en Washington.

A veces los dos jóvenes bailaban o hablaban con los aproximadamente 50 participantes durante una reunión parroquial marcando las primeras etapas del quinto Encuentro, un proceso de cuatro años de reuniones para determinar las necesidades de los católicos hispanos/latinos en las iglesias de Estados Unidos.

En varios lugares en el país, iglesias católicas con poblaciones grandes de feligreses latinos, como el Santuario del Sagrado Corazón en Washington, están organizando eventos parecidos, y esperan que los eventos no solamente produzcan información sobre el grupo importante para la iglesia en Estados Unidos, sino también líderes latinos, acción misionera y una fuerte identidad católica en la población que está experimentando un rápido crecimiento en la iglesia.

Reuniones similares con católicos latinos, llamadas Encuentro, se han llevado a cabo en la Iglesia Católica de los Estados Unidos antes y comenzaron en 1972 para que los obispos católicos del país averiguaran cómo servir mejor a la población latina de la iglesia. Sin embargo, las reuniones del quinto Encuentro parecen estar especialmente enfocadas en los grupos de latinos jóvenes como Díaz y Hernández.

“Tenemos que decirles (a los obispos) que necesitamos, pero también tenemos que decir ‘esto es como vamos a ayudar…'”, dijo Carola Cerezo-Allen a los jóvenes en la reunión de la parroquia en Washington en junio. “Tenemos que hacer compromisos concretos”.

El párroco de la iglesia, el sacerdote franciscano capuchino Moisés Villalta, dijo que ve esperanza en el proceso, pero también le encantaría ver más participación por parte de los jóvenes.

“Han salido nuevos líderes”, dijo el sacerdote. “Eso es bueno… más jóvenes y nuevos. El hecho de que han dado el primer paso siento que ya es algo bueno, pero pienso en muchos cuantos no han respondido a esta llamada”.

Si todo sale bien con el proceso del Encuentro, el cual los organizadores llaman el “V Encuentro” porque es la quinta vez que se realiza, los organizadores esperan que se produzca un aumento en vocaciones de latinos al sacerdocio, a la vida religiosa, o al diaconado permanente. También buscan un aumento en el porcentaje de estudiantes latinos matriculados en escuelas católicas y la creación de un grupo de líderes latinos para la iglesia, así como aumentar el sentido de pertenencia de los latinos en la iglesia de los Estados Unidos donde sus números están aumentando.

Un informe de 2016 encargado por los obispos de los Estados Unidos al Center for Applied Research in the Apostolate de la universidad Georgetown University mostró que más de la mitad de los católicos nacidos en 1982 o más tarde, a los que se les llama la generación del milenio, son hispanos o latinos. Aunque hay una gran promesa en sus números, en la reunión de octubre de 2016 de los obispos estadounidenses en Baltimore, el cardenal de Boston Sean P. O’Malley expresó su preocupación de que las generaciones más jóvenes de latinos católicos se le están escapando a la iglesia.

“Creo que tenemos una ventana de oportunidad y la ventana de oportunidad se está cerrando”, dijo el cardenal.

Muchos de los de la generación del milenio están siguiendo el paso de la sociedad estadounidense que, más y más, eligen no estar afiliados a ninguna religión organizada, y el cardenal pidió que se tomen medidas rápidas para retenerlos.

Párrocos como el padre Villalta, están de acuerdo y también ven una urgencia. Siempre se habla del secularismo y la atracción del materialismo, y ciertamente son preocupaciones, dijo el padre Villalta, pero también dice que ve un ataque contra jóvenes quienes son parte de minorías étnicas por parte de las autoridades y eso, a su vez, hace que se sientan menos bienvenidos en la sociedad.

“Se siente como una desconfianza a ellos … de las autoridades hacia los jóvenes, yo siento”, dijo el padre Villalta. “Los miran como que todos son asaltantes, todos son mareros … y no. No es cierto. Hay muchas historias buenas … hoy, aquí en Sagrado Corazón, tuvimos a mucho de ellos en sus ‘cap and gowns’ y cuantos jóvenes que presentamos, que se graduaron de la universidad católica y de otras universidades, del high school. Están estudiando, llevan dos trabajos y ayudan a sus familias. Hay muchas historias buenas y esas no se cuentan. La gente no debe decir que todos los jóvenes andan en cosas malas”.

Durante las reuniones del Encuentro, el padre Villalta dice que ha encontrado tiempo para hacer reflexión sobre las historias de los jóvenes católicos latinos. Ha escuchado las muchas luchas que enfrentan y que incluyen la separación de la familia, problemas de inmigración, violencia doméstica y abuso dentro de la familia, dijo. Lo que escucha le ayuda a buscar una mejor manera de atenderles pastoralmente, pero también ver como servir a los que no están en la iglesia.

Cuando ve a los jóvenes en su parroquia, en ellos también ve parte de su pasado ya que participó en el tercer Encuentro en Washington a mediados de los años ochenta, y asistió a reuniones parecidas cuando era un joven de unos 20 años. En esos tiempos, el padre Villalta había llegado a Washington como inmigrante, huyendo de la guerra en El Salvador.

“Yo soy producto del tercer Encuentro … por eso me da alegría ver que muchos jóvenes hay aquí, y que se metieran en esto”, dijo, añadiendo que cuando participó en su juventud, no se tomó en cuenta a muchos jóvenes, pero eso ha cambiado hoy. Lo que estaba claro es que los obispos entonces tenían un gran interés en ayudarle a comunidad latina, querían que sintieran que eran bienvenidos, especialmente extender esa bienvenida a inmigrantes quienes estaban experimentando un sentimiento algo igual a los ataques que algunos sienten hoy. Y en eso encontró aceptación y le ayudó a sentirse mejor, dijo.

Durante el Encuentro de los ochenta, los obispos querían que los latinos supieran “que estaban pensando en la comunidad hispana, que ellos veían que eran una bendición para esta iglesia … hubo como una apertura a la pastoral hispana”, dijo el padre Villalta.

“Pero ahora nos toca ver que podemos hacer para apoyar a estos jóvenes, este nuevo grupo, apoyarlos con sus retos que están viviendo”, y quienes están siendo atacados, dijo el padre Villalta. “Se ha caminado bastante, pero tenemos que ver que podemos hacer para que se sientan como católicos llenos de alegría y alegres de participar (activamente) en la iglesia”.

Flor Díaz, una joven que participó en la reunión, dijo que el proceso del Encuentro le había ayudado a encontrar la motivación para servir a otros, especialmente porque ella experimentó ayuda por parte de miembros de la iglesia.

A pesar de que la iglesia había sido importante en su niñez, como adolescente, se había distanciado de la religión, dijo, hasta que dos hermanas religiosas la visitaron cuando se encontró sola en un centro de detención de inmigrantes en la Florida.

“Llegaron a hablarme del amor de Dios, que no estaba sola”, ella le dijo a Catholic News Service.

Cuando salió del centro de detención, ella deseaba volver a la iglesia, pero también quería ayudar a los demás como le habían ayudado las dos religiosas. En el proceso del Encuentro ha encontrado una manera de hacer eso, dijo, porque alienta la acción misionera como una forma de profundizar la fe. Díaz dijo que quiere ayudar a otros jóvenes latinos que han dejado de ser activos en la iglesia y que podrían estar enfrentando otras luchas.

“Me ha dado una manera de involucrarme”, dijo.

Francisco Hernández también dijo que quería ayudar, particularmente después de oír hablar de retos que otros jóvenes como él enfrentan, y dijo que quería que sintieran la “alegría de regreso” a la iglesia, el alivio y la felicidad que se puede encontrar en la palabra de Dios, él dijo.

El padre Villalta dijo que el proceso le ha ayudado a su comunidad espiritual pensar sobre lo que se necesita para ayudar a las generaciones jóvenes de católicos latinos, dentro y fuera de la parroquia.

“Necesitamos una nueva evangelización”, dijo. “Y hay una urgencia. Esa evangelización va ser posible si todos nos metemos y dejamos de ser ya espectadores. Tenemos que participar y dar el primer paso”.

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