Obispos dicen que Venezuela pretende instalar ‘dictadura militar’

By Cody Weddle | Catholic News Service | July 12, 2017

CARACAS, Venezuela — Los obispos de Venezuela dicen que el gobierno del país quiere instalar “una dictadura militar, socialista, marxista y comunista”.

La iglesia y las autoridades venezolanas durante mucho tiempo han tenido una relación tensa, pero los comentarios del arzobispo Diego Padrón Sánchez, presidente de la conferencia episcopal, se refieren a un proceso que comenzó unilateralmente el 1 de mayo por el presidente venezolano Nicolás Maduro para formar una nueva constitución para el país. Para eso, los venezolanos elegirán el 30 de julio cientos de representantes a una Asamblea Nacional Constituyente.

Maduro dijo que la iniciativa procura traer paz al país, sacudido por más de 100 días de protestas contra el gobierno en las que más de 80 personas han muerto. Pero la oposición política y los obispos han denunciado el plan como ilegítimo e ilegal. Ellos creen que la estructura de la asamblea contendría más representantes de segmentos que favorecen al gobierno, garantizando un organismo favorable al gobierno que, según encuestas, tiene el apoyo de menos de una cuarta parte de la población.

“Una (asamblea nacional constituyente) inconsulta traerá consecuencias negativas para el país porque el gobierno excluye a todos los demás sectores para imponer el carácter constitucional de estado comunal”, dijo el arzobispo Padrón.

En una declaración al final del primer día de la asamblea plenaria de los obispos el 7 de julio, el arzobispo Padrón también comentó sobre un asedio del 5 de julio contra el parlamento controlado por la oposición que dejó cinco legisladores heridos. Docenas de activistas a favor del gobierno irrumpieron en el edificio del parlamento pasando oficiales de seguridad. Se desataron peleas cuando los grupos se le acercaron a los legisladores de la oposición. Vídeos muestran a los activistas, algunos enmascarados, usando palos y piedras para golpear a los legisladores.

“Fue un acto delincuencial, demencial, y una señal de que el gobierno no tiene la voluntad de desterrar la violencia y la muerte y de que no valora al parlamento como la expresión soberana del pueblo”, dijo el arzobispo Padrón.

Maduro condenó la violencia y negó que esta había sido fomentada por altos funcionarios.

Aunque las protestas continuas brotaron el 1 de abril después de un decreto del Tribunal Supremo de despojar de sus poderes al parlamento controlado por la oposición, los sentimientos contra el gobierno también han sido alimentados por la descendente crisis económica del país.

Los venezolanos han soportado tres años de profunda recesión económica que ha traído escasez de alimentos básicos y medicamentos en las tiendas. Un estudio reciente encontró que el año pasado el peso de por lo menos tres cuartas partes de la población se redujo un promedio de 19 libras. Caritas Venezuela ha encontrado que la desnutrición infantil está llegando a niveles de crisis en las zonas de bajos ingresos.

El arzobispo Padrón dijo que Caritas Venezuela has iniciado un canal humanitario para atender la escasez, pero que ha encontrado “obstáculos en cada esquina” de parte de funcionarios gubernamentales.

“Todo un pueblo clama libertad, pan, medicamentos, seguridad, elecciones”, dijo el arzobispo.

En Misa el 9 de julio en la Basílica de Santa Teresa en Caracas, el padre José Rosendo Díaz evitó abordar directamente la política y las declaraciones de los obispos. Ubicada a solo pasos de los edificios gubernamentales, la iglesia se ha convertido en un punto central de conflictos entre el gobierno y la iglesia. Peleas a puños entre simpatizantes de la oposición y del gobierno se han visto en la iglesia después de Misa. Las autoridades acusan frecuentemente a los sacerdotes de incluir en sus sermones retórica contra el gobierno.

Padre Díaz dijo que hay personas que le preguntan: “En esta situación que estamos viviendo, ¿dónde está Dios?”

“Dios está más cerca que nunca, solo que no tienen fe”, les contesta.

Al preguntársele acerca de las declaraciones recientes de los obispos catalogando el gobierno como una dictadura, muchos feligreses pidieron paz y que se reduzca el conflicto.

“Lo que yo quiero para mi país es paz”, dijo Carmen Rodríguez, de 79 años de edad. “No estoy de acuerdo que lo llamen dictador, pero es verdad que aquí estamos mal. No consigo varias medicinas”.

“La iglesia tiene el don a llamar a la gente a la paz, no al odio, no de intervenir a Venezuela”, dijo Ligia Araca. “Hay gente de la iglesia, de la alta jerarquía, que (andan) dando esas chispitas a la gente para que se alboroten”.

Las opiniones moderadas de los fieles del centro urbano de Caracas, bastión tradicional del gobierno, podrían ser preocupantes para el gobierno. Los funcionarios necesitan que esos votantes asistan a la asamblea constituyente del 30 de julio para darle legitimidad al proceso.

La oposición ha llamado a sus simpatizantes a boicotear la elección y si a los votantes como Rodríguez le preocupa más encontrar medicamento que entrar en la política, ellos podrían quedarse en casa.

“No he decidido si participaré”, dijo Rodríguez. “Veremos”.

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