Obispos mexicanos no consideran explosión ataque contra la iglesia

CIUDAD DE MÉXICO — La conferencia episcopal mexicana no cree que una explosión frente a sus oficinas — al costado del lugar religioso más visitado del país, la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe — fue un ataque contra la Iglesia Católica.

El motivo para la explosión del 25 de julio sigue siendo un misterio, aunque algunos en la conferencia dijeron que el incidente refleja la violencia sufrida por la sociedad en general en un país con mucho homicidio y medidas fuertes contra los carteles del narcotráfico.

“Este hecho nos invita a reflexionar enfáticamente sobre la necesidad de reconstruir el tejido social, para propiciar un ambiente de seguridad para todos los ciudadanos”, dijo a la prensa el obispo auxiliar Alfonso Miranda Guardiola de Monterrey, secretario general de la conferencia, el día de la explosión.

En una entrevista con el periódico El Universal, Humberto Roque Villanueva, subsecretario de población, migración y asuntos religiosos de México, dijo que la explosión fue “un mensaje de odio” pero no un acto contra la Iglesia Católica.

En un comunicado, Armando Cavazos, director de prensa de la conferencia episcopal, dijo a Catholic News Service que la explosión ocurrió el 25 de julio a eso de la 1:50 a.m. frente a la entrada principal de sus oficinas en el norte de Ciudad de México.

Detectives estaban investigando la explosión, dice el comunicado, y todavía no se ha determinado que tipo de aparato causó la explosión. La prensa mexicana reportó que el artefacto fue una bomba molotov.

“Parece que este no es el primer caso que ha ocurrido en esta zona” de la Ciudad de México, dice el comunicado.

Las oficinas de los obispos ocupan una sección con mucho movimiento al lado opuesto de la calle que va hacia el santuario de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. La zona se llena de peregrinos y turistas durante el día y es transitada por gente que va al trabajo durante las horas pico.

El obispo Ramón Castro Castro de Cuernavaca tuitió las primeras imágenes de los daños de la detonación temprano el 25 de julio.

“Creo que esto refleja la situación en México”, dijo el obispo Castro, quien se ha expresado en contra de la violencia que afecta su diócesis al sur de la Ciudad de México.

Otros obispos expresaron sentimientos similares, aunque un prelado tomó el ataque como una señal de proceder cuidadosamente.

“Dentro de este contexto de amedrentar, de desestabilizar, de poner a la gente contra la pared se entiende este acto violento contra un inmueble que tiene un simbolismo muy especial porque es la conferencia del episcopado”, dijo el obispo Raúl Vera López de Saltillo al periódico El Norte.

“A los obispos nos están diciendo: ‘Ustedes se quedan callados, firmes y no se muevan'”, dijo el obispo Vera, quien ha disgustado al partido gobernante en su estado norteño al denunciar una elección en junio.

México sufrió recientemente un mes con muchos asesinatos, el peor en 20 años, con 2,234 homicidios en junio. El crimen en Ciudad de México también ha aumentado, según estadísticas federales.

La violencia que arropa México también le ha afectado a la Iglesia Católica. Por lo menos 18 sacerdotes mexicanos han sido asesinados durante los últimos cinco años, según el Centro Católico Multimedial.