Cardenal llama salvadoreños a reflexionar sobre significado de martirio

CIUDAD DEL VATICANO — Las celebraciones del centenario del nacimiento del beato Oscar Romero deberían ser un momento para meditar sobre el significado de llamar a alguien mártir, dijo el cardenal Gregorio Rosa Chávez de San Salvador.

Demasiada gente en El Salvador “sigue llamando mártires a quienes empuñaron las armas y murieron siguiendo un ideal” durante la guerra civil de 12 años, escribió el cardenal en un artículo para L’Osservatore Romano, el periódico del Vaticano.

Los mártires del país, dijo el cardenal, “nunca se mancharon las manos con sangre” y fueron “hombres y mujeres que se esforzaron en amar a Dios y al prójimo”.

Los verdaderos mártires de El Salvador son el beato Romero, “los sacerdotes asesinados y las cuatro mujeres estadounidenses — tres religiosas y una misionera seglar — a quienes se (les) arrebató la vida en diciembre de 1980”, él dijo refiriéndose a las hermanas Ita Ford y Maura Clarke de Maryknoll, la hermana ursulina Dorothy Kazel y la laica Jean Donovan.

Además, él escribió, “tenemos una deuda que debemos comenzar a pagar cuanto antes: estamos obligados por gratitud a Dios y por amor a la verdad, a rescatar la memoria de cientos de mártires anónimos, la mayoría de los cuales son humildes campesinos”.

“Para nosotros mártir significa testigo”, él dijo. “Debemos caminar con ellos en pos de Cristo”.

La nota del cardenal Rosa Chávez fue publicada el 10 de agosto en la edición italiana de L’Osservatore Romano, pero fue escrita para la edición en español del periódico, que publicó una edición especial para el cumpleaños del beato Romero el 15 de agosto.

El cardenal comenzó su artículo agradeciéndole al papa Francisco por nombrar al cardenal Ricardo Ezzati de Santiago, Chile, como su enviado personal a las celebraciones del aniversario del beato Romero.

En la carta de nominación, él dijo, el papa describió al beato Romero como “obispo y mártir, ilustre pastor y testigo del Evangelio y defensor de la iglesia y de la dignidad humana”. El papa también señaló que cuando el beato Romero era sacerdote y como obispo, él difundió “la justicia, la reconciliación y la paz”.