El papa confía a María víctimas de desastres, conflictos

CIUDAD DEL VATICANO — Durante una semana llena de desastres naturales, guerra y conflictos raciales, el papa Francisco oró para que María traiga paz a un mundo dividido.

Después de rezar el ángelus en la fiesta de la Asunción, el papa le pidió a María “consolación y un futuro de serenidad y de concordia” para todo.

“A María Reina de la Paz, que contemplamos hoy en la gloria del paraíso, le quisiera encomendar una vez más las angustias y los dolores de las poblaciones que en tantas partes del mundo sufren debido a calamidades naturales, tensiones sociales o conflictos”, dijo el papa a los miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro el 15 de agosto.

El papa Francisco no mencionó ninguna localidad específica, pero mientras hablaba, en el país de Sierra Leone se continuaba la búsqueda de sobrevivientes después de un devastador deslave de barro en las afueras de la capital, Freetown, donde más de 300 personas murieron. Inundaciones y deslizamientos de terreno también impactaron el sur de Nepal y por lo menos 70 personas murieron.

En Charlottesville, Virginia, choques entre nacionalistas blancos y manifestantes resultaron en la muerte de tres personas, incluyendo una paralegal de 32 años de edad, Heather D. Heyer, quien murió cuando un automóvil arrasó un grupo que protestaba contra nacionalistas blancos el 12 de agosto.

Durante su catequesis principal del ángelus, el papa reflexionó sobre la lectura del Evangelio del día, la cual recordó la visita de María a su prima Isabel.

La alegría sentida por Isabel y el niño en su vientre refleja la alegría interior que sienten los cristianos en presencia de Cristo, dijo el papa. “Cuando llega María, la alegría se desborda y estalla en los corazones porque la presencia invisible pero real de Jesús lo llena todo de sentido: la vida, la familia, la salvación del pueblo. ¡Todo!”.

En respuesta, María proclama el Magníficat, su canto de alabanza a Dios por sus grandes obras. El papa Francisco dijo que es el canto de las “personas humildes, desconocidas al mundo, como María misma, como su esposo José, como incluso el lugar donde viven, Nazaret”.

Dios logra “grandes cosas … con los humildes”, dijo el papa, invitando a la gente en la Plaza de San Pedro a reflexionar sobre el estado de su propia humildad.

“La humildad es como un vacío que deja un lugar para Dios. El humilde es poderoso porque es humilde, no porque sea fuerte. Esta es la grandeza del humilde, de la humildad”, él dijo.

La alegría que trae María porque ella trae a Jesús al mundo le da a los cristianos “una nueva capacidad de atravesar con fe los momentos más dolorosos y difíciles, nos trae la capacidad de misericordia, de perdonarnos, de comprendernos, de sostenernos unos a otros”.

“María es modelo de virtud y de fe”, dijo el papa Francisco. “Le pedimos que nos proteja y nos sostenga, que podamos tener una fe fuerte, alegre, misericordiosa, que nos ayude ser santos para que nos ayude a encontrarnos con ella un día en el paraíso”.