Vías legales de migración ayudan a detener contrabando, dice grupo

CIUDAD DEL VATICANO — Detener las redes criminales del contrabando humano requiere crear vías “seguras, legales y responsables” de modo que los migrantes y refugiados vulnerables no se sientan obligados a recurrir a contrabandistas para llegar a sus destinos, dijo un grupo de organizaciones católicas.

Grupos católicos humanitarios, órdenes religiosas y coaliciones de religiosas con una larga historia de ayudar a las víctimas del contrabando suplicaron acción gubernamental y comunitaria antes del Día Mundial Contra la Trata, de la ONU, el 30 de julio.

“Las personas son víctimas de la trata, tanto en contextos locales, como a través de las fronteras internacionales, para la servidumbre doméstica, la explotación sexual y laboral, la mendicidad, el matrimonio forzoso, la extracción de órganos, la gestación subrogada y actos delictivos”, dice el comunicado distribuido por la Unión Internacional de Superioras Generales, organización que representa las directoras de órdenes católicas femeninas.

“Si bien las estimaciones del número de víctimas de la trata sigue siendo de decenas de millones, las condenas mundiales de los traficantes de personas son menos de 10,000”, señaló el comunicado.

El grupo católico pidió que departamentos de policía nacionales se enfoquen en el delito del tráfico usando la colección de inteligencia en vez de usar testigos.

Y aunque el tráfico existe en todos los países y los pobres son particularmente vulnerables a las falsas promesas de los traficantes, los migrantes y refugiados corren más en riesgo de explotación, “tanto durante sus desplazamientos como cuando llegan a sus países de destino”, decía el comunicado.

Además de asegurar que vías legales a la migración estén disponibles, los grupos pidieron mayor colaboración gubernamental y privada para educar a personas en riesgo sobre las trampas más comunes que usan los traficantes, para operar programas en campamentos de refugiados sobre los peligros del tráfico de humanos y de asesorar a los migrantes sobre cómo protegerse.

Los grupos que firmaron el comunicado incluían Caritas Internationalis, Australian Catholic Religious Against Trafficking in Humans, Dominicos por la Justicia y la Paz , Franciscan International, Servicio Jesuita a Refugiados, Talitha Kum — red mundial de religiosas contra el tráfico de personas — y la Unión Mundial de las Organizaciones Femeninas Católicas.