Violan, roban a jóvenes católicos que llevaban ayuda tras terremoto

CIUDAD DE MÉXICO — Delincuentes atacaron a jóvenes católicos que llevaban ayuda humanitaria al sur de México. Dos voluntarios fueron hospitalizados. Otro voluntario fue agredido sexualmente.

Los jóvenes pertenecían a la fundación católica Papa Francisco Pro Felicitas A.C. El ataque ocurrió el 26 de septiembre, dijo la Arquidiócesis de la Ciudad de México. Los delincuentes se robaron suministros, y los teléfonos celulares de los jóvenes. También robaron aproximadamente $2,300 recolectados que se iban a usar para comprar artículos para donar en la región de Tehuantepec.

“Estamos muy tristes, hemos llorado de impotencia, tanto por los jóvenes lesionados como por la joven violada; esperamos que ambos vivan; nos encontramos a la espera del reporte médico de estos jóvenes valientes”, decía un comunicado de la diócesis.

El director de la fundación, Carlos Arvizu, dijo a la publicación arquidiocesana Desde la Fe que un voluntario recibió un disparo en el cuello mientras que el otro fue golpeado gravemente.

“Ni el gobierno federal ni los locales ayudan en las tareas de emergencia”, dijo Arvizu. “Tampoco brindan seguridad a los voluntaries. Está demostrado que después del terremoto el gobierno ya no es gobierno, es una anarquía total”.

El terremoto del 7 de septiembre golpeó el sur de México, dejando casi 100 muertos y muchos más sin hogar en los estados de Oaxaca y Chiapas. El terremoto del 19 de septiembre ocurrió cerca de la ciudad de México y cobró por lo menos 337 vidas. El gobierno federal informa que los desastres han dañado más de 150,000 hogares, mientras que los funcionarios de iglesias en las diócesis cercanas de la capital han reportado daños mayores a sus templos.

Los mexicanos han respondido a los terremotos con una enorme generosidad y solidaridad. La iglesia, a través de Caritas, la agencia caritativa de la iglesia, también ha ayudado.

Muchos centros de recolección de donaciones para ayudar a víctimas del terremoto han tenido que rechazar a voluntarios porque demasiadas personas estaban dispuestas a ayudar. Algunos centros de la Ciudad de México comenzaron a enviar donaciones como alimentos, agua, medicinas y mantas a otros estados que han sufrido.

Los jóvenes — incluso muchos grupos de jóvenes de la iglesia — han estado especialmente dispuestos a ayudar. Los seminaristas en Cuernavaca formaron cuadrillas para remover los escombros y convirtieron su seminario en un centro de acopio grande.

“Los jóvenes han respondido de manera extraordinaria”, dijo el obispo Ramón Castro Castro de Cuernavaca. “Todos los seminaristas se dirigen a pequeñas ciudades”, donde el daño fue considerable.

La Arquidiócesis de México anunció que llevaría a cabo una colección especial para el socorro y la reconstrucción del terremoto el 1 de octubre.