Ven, Espíritu Santo

By Bishop David Ricken | May 16, 2018

¡Feliz Pentecostés! Este es el cumpleaños de la Iglesia, cuando Nuestro Señor Jesucristo Resucitado y Ascendido, envió el Espíritu Santo sobre sus discípulos, quienes estaban, desconcertados, temerosos, de luto y  tratando de encontrar su camino en medio la gran pérdida de Jesús. También estaban lidiando con el hecho de que durante cuarenta días Él se les aparecía, habiendo resucitado de entre los muertos. Él estaba compartiendo comida con ellos, incluso cocinando para ellos en las costas del Mar de Galilea. Un fantasma no cocina ni come; un simple espíritu no puede pedirle a uno de sus seguidores, que duda, que ponga sus dedos en sus heridas y crea en Su Resurrección.

El desconcierto, el miedo paralizante y la falta de dirección se desvanecieron, y esos discípulos se convirtieron en testigos audaces de la Persona e historia de Jesucristo, listos y capaces de convertirse en “discípulos misioneros.” En un día, la Iglesia nació y ha estado creciendo desde entonces.

Hoy, con el desconcierto mundial y la confusión que rodean las preguntas más fundamentales sobre la vida, la verdad y el amor, el cuerpo, el género, y el matrimonio y la vida familiar, debemos recurrir a la ayuda del Espíritu Santo. Al mismo tiempo, necesitamos un Nuevo Pentecostés, un nuevo derramamiento del Espíritu Santo en nuestra Iglesia y en todo el mundo.

En el noreste de Wisconsin, nuestro proceso diocesano, “Discípulos en el Camino,” nos está preparando para estar más abiertos a una nueva efusión del Espíritu Santo. En los próximos meses, nuestras parroquias participarán en el “Programa Alfa” junto con los intensos “Seminarios de Discipulado” que se ofrecerán en cada región de la diócesis. Ambas iniciativas, con el tiempo, proporcionarán una gran oportunidad para que todos desarrollen y hagan crecer su relación personal con Jesucristo. ¡Jesús está vivo, hoy, dentro de ustedes y a su alrededor! ¡Él los ama y quiere estar en una relación de amistad-amor con todos y cada uno de ustedes!

Para prepararnos aún más, pido a cada parroquia que comience rezando la oración del Jubileo al Espíritu Santo al final de cada Misa. Esta oración fue un regalo de inspiración luego de una profunda conversación con las monjas Carmelitas en Denmark, Wis. Me animaron a escribirla para que esta renovación sea verdaderamente guiada por el Espíritu Santo. ¡Gracias, Madre Christine Marie, y queridas monjas del Monasterio Carmelita del Santo Nombre de Jesús! Las monjas del Carmelo oran todos los días por nuestros sacerdotes y por todos ustedes y sus familias; ¡qué bendición es tenerlas orando por todos nosotros todos los días!

A continuación, se encuentra la oración diocesana. Por favor récenla cada domingo con su párroco, y récenla a menudo en su casa por el resto de este año de Jubileo, 2018 mientras celebramos los 150 años de servicio. ¡Cosas grandiosas les sucederán!

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