Obispos de EE. UU. censuran decisión sobre asilo

FORT LAUDERDALE, Florida — Los obispos estadounidenses censuraron el 13 de junio la decisión del secretario de justicia de Estados Unidos, Jeff Sessions, negando asilo a personas que vienen huyendo de la violencia doméstica o de pandillas, diciendo que no pueden buscar protección en Estados Unidos.

El cardenal Daniel N. DiNardo de Galveston-Houston, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, aplaude el 13 de junio durante la apertura de la asamblea anual de primavera de los obispos en Fort Lauderdale, Florida. Los obispos estadounidenses censuraron el 13 de junio la decisión del secretario de justicia de Estados Unidos, Jeff Sessions, negando asilo a personas que vienen huyendo de la violencia doméstica o de pandillas, diciendo que no pueden buscar protección en Estados Unidos. (Foto CNS — Bob Roller)

“El asilo es en su núcleo un instrumento para preservar el derecho a la vida”, dice el comunicado de los obispos. Ellos pidieron a legisladores y tribunales del país “a respetar y mejorar, no erosionar, el potencial de nuestro sistema de asilo para preservar y proteger el derecho a la vida”.

La decisión de Sessions “provoca una gran preocupación porque potencialmente le quita el asilo a muchas mujeres que no tienen protección adecuada”, dice el comunicado. “Estas mujeres vulnerables ahora enfrentarán un regreso a los peligros extremos de la violencia doméstica en sus países de origen”.

El comunicado de los obispos se publicó el primer día de su asamblea de primavera, la que se llevó a cabo el 13 y 14 de junio en Fort Lauderdale.

Inmediatamente después de las oraciones de apertura, el cardenal Daniel N. DiNardo de Galveston-Houston, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), leyó la declaración y los obispos expresaron su apoyo.

Anunciada por Sessions durante una conferencia de prensa del 11 de junio, la decisión “niega décadas de precedentes que han provisto protección a mujeres que huyen de la violencia doméstica”, dijo el comunicado. “A menos que sea derogada, la decisión erosionará la capacidad del asilo para salvar vidas, particularmente en casos que involucran a personas que buscan asilo y que son perseguidos por actores (no gubernamentales)”.

El secretario de justicia anuló la decisión de un tribunal de inmigración que le concedió asilo a una salvadoreña que dijo que había sido maltratada por su esposo. Él dijo que las leyes de asilo de Estados Unidos no pueden usarse para remediar “todo infortunio”, incluyendo la violencia que sufre alguien en otro país u otras razones relacionadas con las “circunstancias sociales, económicas, familiares u otras circunstancias personales” de un individuo.

El cardenal DiNardo también dijo en sus comentarios que se unía al obispo Joe S. Vásquez de Austin, Texas, presidente del Comité sobre Migración de la USCCB, condenado el uso continuo de la separación familiar en la frontera entre Estados Unidos y México.

“Nuestro gobierno tiene la discreción en nuestras leyes para asegurar que los niños pequeños no sean separados de sus padres y sean expuestos a daños y traumas irreparables”, dijo el cardenal. “Las familias son el elemento fundamental de nuestra sociedad y tienen que poder mantenerse juntas.

“Aunque proteger nuestras fronteras es importante, podemos y tenemos que ser mejores como gobierno y como sociedad para encontrar otras formas de asegurarnos de esa seguridad. Separar a los bebés de sus madres no es la respuesta y es inmoral”.

El cardenal Joseph W. Tobin de Newark, Nueva Jersey, dijo que la nueva política “es consistente con la cardioesclerosis” o el endurecimiento del corazón estadounidense. Él pidió una amplia discusión entre los obispos sobre cómo responder a la práctica más vocalmente.

Él le pidió a los obispos que consideraran enviar una delegación para inspeccionar instalaciones de detención del departamento de inmigración donde se mantienen a niños y que lo hicieran “como una señal de nuestra respuesta pastoral y protesta contra lo que se le está haciendo a los niños”.

Otros obispos pidieron una interacción más fuerte con miembros del Congreso mientras buscan una manera abarcar una reforma de inmigración integral y extender el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia, en el que participan unos 800,000 adultos jóvenes que fueron traídos a Estados Unidos cuando eran niños.

“Ellos necesitan escuchar algo de nosotros”, le dijo a la asamblea el obispo Nicholas DiMarzio de Brooklyn. “Hay un elemento restrictivo un poco basado en el racismo. Para la gente es difícil decidir qué piensa de ello. Pero eso es lo que de hecho estamos viendo. Esta es una situación de crisis”.

Varios obispos dijeron que es importante hacer un mejor trabajo compartiendo la doctrina de la iglesia sobre la migración y el acoger al forastero, como enseñó Cristo.

El obispo Jaime Soto de Sacramento, California, expresó preocupación por un “esfuerzo muy deliberado que está haciendo la administración, particularmente el Departamento de Justicia, para establecer regulaciones que en realidad desafían la implementación de la ley de inmigración”.

Él instó a todo el grupo de obispos a ser más activos, presionando el Congreso y a los tribunales para que entiendan los valores y las prácticas estadounidenses que por mucho tiempo han acogido a inmigrantes.

“Simplemente parece nefasto cómo el sistema de inmigración se está deshaciendo con las regulaciones más y más restrictivas que se están estableciendo”, él dijo.

Un obispo preguntó sobre la posibilidad de aplicar “sanciones canónicas” a católicos que cooperan con las políticas de inmigración injustas. El obispo Edwin J. Weisenburger de Tucson, Arizona, dijo que tales sanciones son establecidas para sanar y “por lo tanto para la salvación de las almas de estas personas; quizás es tiempo de que evaluemos” tal acción.

El obispo John E. Stowe de Lexington, Kentucky, añadió que más allá de eso debería haber pasos para ofrecer una atención pastoral más amplia para los oficiales que aplican las leyes de inmigración, algunos de los cuales él ha escuchado cuestionar la necesidad de ejercer “estas políticas injustas”.