Iglesia española advierte sobre exhumación de dictador

OXFORD, Inglaterra — La Arquidiócesis de Madrid le ha manifestado al gobierno español su oposición a los planes de exhumar los restos del fallecido dictador del país, el general Francisco Franco, sin llegar a un acuerdo con las partes interesadas.

Personas expresan su respeto ante la tumba del exdictador español, general Francisco Franco, en 2005 en San Lorenzo de El Escorial, España (Foto CNS-Susana Vera, Reuters)

“Queremos una solución que ayude a edificar un país pacífico”, dijo Rodrigo Pinedo Texidor, director de comunicaciones arquidiocesano, señalando que la arquidiócesis no está a favor ni en contra de la remoción de los restos de Franco.

“Estamos en contra de procedimientos que no tienen el consentimiento de su familia y no consideran lo que la iglesia tenga que decir”, dijo a Catholic News Service el 29 de junio después de que el primer ministro español Pedro Sánchez confirmara los planes de sacar los restos de un mausoleo estatal en el Valle de los Caídos, cerca de Madrid, antes de que termine el mes de julio.

Además de los restos de Franco, quien gobernó España hasta su muerte en 1975, en el Valle de los Caídos están los restos de por lo menos 34.000 personas que murieron durante la guerra civil de 1936 a 1939 e incluye una cruz de 500 pies de alto y la basílica pontificia de la Santa Cruz.

Sánchez anunció planes de convertir el Valle de los Caídos en un centro nacional de recordación.

“También hay una comunidad benedictina en el Valle encargada de orar por la paz y la hermandad entre los españoles. De modo que aunque la iglesia no tiene la última palabra, su voz tiene que escucharse”, dijo Pinedo.

Afirmó que ningún funcionario del gobierno se ha comunicado con la Arquidiócesis de Madrid, cuyo arzobispo, el cardenal Carlos Osoro Sierra, comparte la responsabilidad por el Valle de los Caídos.

Es poco probable que “los asuntos técnicos y canónicos” en torno a a la exhumación puedan resolverse en el plazo de un mes con el consentimiento de la familia de Franco, que es requerido legalmente, él dijo.

“Aunque este es oficialmente un monumento nacional, la Iglesia Católica tiene que ser consultada sobre asuntos relacionados con las sepulturas bajo los acuerdos de nuestro estado con el Vaticano”, dijo Pinedo.

El diario español La Razón informó que en una carta a fines de junio dirigida al padre Santiago Cantera, prior de la abadía benedictina del lugar, los siete nietos del dictador le habían pedido a la iglesia que bloqueara el procedimiento.

El padre José María Gil Tamayo, secretario general de la conferencia episcopal, dijo a los periodistas que la propuesta exhumación había sido discutida entre Sánchez y el presidente de la conferencia, el cardenal Ricardo Blázquez Pérez de Valladolid, el 25 de junio en el Palacio de la Moncloa en Madrid.

El Cardenal Blázquez había confirmado que la conferencia episcopal no se opondría a la movilización, que “no depende de la iglesia decidir una manera u otra”, dijo el padre Tamayo.

La vicepresidenta del gobierno de España, Carmen Calvo, dijo en televisión que el gobierno había sostenido conversaciones con la familia de Franco y con los líderes eclesiásticos y que se procederá con la exhumación “lo antes posible”, de acuerdo con un mandato parlamentario “para dejar de tener a un dictador en un lugar de honor”.