En fiesta de Asunción, el papa pide consuelo para los que sufren

CIUDAD DEL VATICANO — La asunción de María al cielo fue una señal especial del favor de Dios, pero también indica el deseo de Dios de salvar a toda la gente en cuerpo y alma, dijo el papa Francisco.

El papa Francisco saluda mientras reza el Ángelus desde la ventana de su estudio que domina la Plaza de San Pedro en el Vaticano el 15 de agosto, la fiesta de la Asunción. (Foto CNS-Claudio Peri, EPA)

Recitando el Ángelus en la fiesta de la Asunción el 15 de agosto, el papa Francisco también le pidió a la multitud en la Plaza de San Pedro que se unieran en oración por las 38 personas que murieron el 14 de agosto cuando una gran extensión de un puente colapsó en Génova, Italia.

Pero él también oró por todos los que sufren en todo el mundo. “A María consoladora de los afligidos, a quien contemplamos hoy en la gloria del cielo, quiero confiarle la angustia y el tormento de aquellos que en muchas partes del mundo sufren en cuerpo y espíritu”.

Oremos para que María, con su intercesión maternal, nos ayude a vivir nuestro viaje diario en la esperanza segura de unirnos a ella algún día con todos los santos y nuestros seres queridos en el cielo”, dijo el papa.

El papa dijo que la asunción de María al cielo en cuerpo y alma fue un “privilegio divino” que se le dio a ella debido a su estrecha unión con Jesús desde el principio. “Fue una unión corporal y espiritual que comenzó con la anunciación y maduró durante toda la vida de María”, llevando finalmente al pie de la cruz.

El papa dijo que aunque a María se le dio una gracia especial, el día de la fiesta debería recordarle a los católicos que la iglesia profesa la fe en “la resurrección del cuerpo” para todos lo que son salvados por Cristo.

“La estupenda asunción de María manifiesta y confirma la unidad de la persona humana y nos recuerda que estamos llamados a servir y glorificar a Dios con todo nuestro ser, cuerpo y alma”, él dijo. “Servirle a Dios solamente con el cuerpo sería la acción de un esclavo; servirle a Dios solamente con el alma sería contrario a nuestra naturaleza humana”.