Latinoamericanos: capturen el espíritu de la reunión Medellín 1968

MEDELLÍN, Colombia — La Iglesia Católica en América Latina tiene que regresar a los principios de la conferencia de 1968 que cambió el énfasis de la iglesia hacia la mayoría pobre, dijeron los participantes de una reunión de cuatro días en Medellín, Colombia.

Líderes colombianos de la iglesia toman notas durante el segundo día de eventos el 25 de agosto en la conmemoración observando 50 años desde la histórica conferencia episcopal en Medellín.

“Si no capturamos el espíritu de la histórica reunión regional de los obispos que se llevó a cabo en Medellín hace 50 años, este congreso se convertiría en un mero evento protocolar”, dijo el padre jesuita Pedro Trigo, teólogo venezolano.

Los participantes en el congreso realizado del 23 al 26 de agosto se enfocaron en cómo edificar un futuro para la iglesia en la región usando como guía las ideas de la reunión original en Medellín.

Los representantes de la iglesia tienen que cambiar su enfoque hacia las generaciones más jóvenes para prevenir la tendencia actual de una iglesia que “todos los días se hace más anciana”, dijo el hermano marista Afonso Murad, teólogo brasileño. La iglesia tiene que enviar seminaristas jóvenes y sacerdotes recién ordenados a los lugares donde se reúnen los jóvenes, él dijo.

El rol de los laicos en la iglesia tiene que crecer con un enfoque en la catequesis, él dijo.

La iglesia “tiene que priorizar las misiones y no los intereses institucionales”, dijo el hermano Murad señalando que la conferencia de 1968 logró un balance entre lo pastoral y otros elementos pastorales de la iglesia.

Padre Augusto Zampini Davies, sacerdote de la Diócesis de San Isidro, Argentina, dijo que el medio ambiente está siendo destruido por el desarrollo descontrolado en América Latina y que su preservación tiene que mantenerse presente al considerarse el futuro de la iglesia en la región.

Padre Zampini Davies, quien trabaja en el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, estuvo entre los participantes de la conferencia que hablaron de la “paradoja” latinoamericana en la región que tiene el mayor número de católicos y sin embargo es la más violenta y la menos responsable ecológicamente.

“En otros 50 años me encantaría llamar América Latina la región más católica y la menos violenta y la más ecológica”, él dijo señalando que “para promover el desarrollo integral el medio ambiente tiene que ser incluido”.

Los 16 documentos de la Segunda Asamblea General de las Conferencias Episcopales de América Latina y el Caribe — que también expresaron las enseñanzas del Concilio Vaticano II — inspiraron la renovación de la iglesia en América Latina y tuvieron una gran influencia en el catolicismo en todo el mundo.

Todo esfuerzo futuro tiene que usar las ideas de estos documentos de una iglesia para los pobres y por lo pobres como su estructura subyacente, dijo María Clara Lucchetti Bingemer, teóloga y académica brasileña en la Pontifica Universidad Católica de Río de Janeiro.

El liderato y la responsabilidad mostrada en la reunión de 1968 debería imitarse, ella dijo. “La iglesia latinoamericana dejó de ser solo un reflejo de la iglesia en Europa … y se convirtió en su propia fuente de ideas”, dijo Bingemer.

Las ideas desarrolladas allí influenciaron profundamente la doctrina pastoral del papa Francisco “y cuando él habla hoy de la alegría de la evangelización, él está diciendo que trabajar con los pobres es como vemos el rostro de Dios”, ella dijo.

Las conclusiones logradas en este congreso tendrán un impacto en la iglesia de Estados Unidos, particularmente porque muchos católicos de la región se mudan a Estados Unidos, dijo el obispo auxiliar Eusebio L. Elizondo de Seattle.

“Para mí uno de los grandes retos en Estados Unidos es que la iglesia es muy establecida, es una institución que es muy estructurada”, él dijo. La gente de América Latina “tiene una manera de adaptarse y una religiosidad que es espontánea, así que es un reto para nuestras estructuras”.

Usando las conclusiones de 1968 como guía, cada uno de los 22 grupos de trabajo del congreso produjo un documento analizando el progreso de la iglesia y los desafíos que están por delante. Los documentos y los compromisos que estos contienen serán revisados de septiembre a diciembre para ser publicados como parte de un informe oficial del congreso.