Obispos mexicanos formaron un equipo para proteger a los niños y desarrollar protocolos

CIUDAD DE MÉXICO  — La Conferencia del Episcopado Mexicano ha establecido un equipo para la protección de menores contra el abuso sexual por parte de clérigos, para asesorar a los líderes eclesiales y desarrollar y definir protocolos de prevención.

El equipo — aprobado el 15 de noviembre durante la asamblea general de los obispos — incluirá varias disciplinas e incluirá a obispos, sacerdotes, y “laicado especializado e independiente, personas con una amplia experiencia en estos temas”.

El “Equipo Nacional de Protección de Menores” trabajará incansablemente bajo la exigencia del Papa Francisco expresada en “la tolerancia cero” y en el decir “nunca más” a la cultura del abuso, así como al sistema de encubrimiento que le permite perpetuarse, dijeron los obispos en un comunicado del 21 de noviembre. También promoverá instancias de diálogo y una constructiva confrontación para caminar hacia una cultural del cuidado y protección.

Los miembros del equipo de los obispos no han sido nombrados, pero estarán encargados de desarrollar “actividades, a partir de una metodología integral que atienda a todos los aspectos bajo una mirada de 360 grados”, dijo la declaración de los obispos. “Su naturaleza será de prevención, detección, apoyo y atención en casos de abuso sexual infantil en el ámbito eclesial, particularmente en el diocesano”.

Además, el equipo “establecerá… vínculos con dependencias públicas y organizaciones privadas especializadas en la protección de menores, para promover las mejores prácticas y fortalecer la cultura de la prevención y de la denuncia en todos los ámbitos”.

México no ha experimentado la misma ola de acusaciones de abuso sexual o de casos de encubrimiento por parte de la iglesia que ha tenido lugar en los Estados Unidos en 2018, pero sí han surgido casos de abuso clerical contra menores y seminaristas al sur de la frontera, ocasionando desprestigio para una institución que aún se considera la más digna de confianza del país, según las encuestas.

Ha sido poco frecuente una investigación vigorosa sobre las demandas de abuso, ya que en México la impunidad para el crimen es la norma en lugar de la excepción. Unas relaciones cercanas entre el clero y las instituciones locales — que se apoyan en la iglesia como columna de apoyo en muchos estados mexicanos — también se consideran como causas que desaniman a las investigaciones.

“La impunidad en México es mucho más alta que en otros países”, dijo Rodolfo Soriano Nuñez, sociólogo en México que estudia sobre la Iglesia católica. Los sacerdotes acusados de abuso a menudo “pertenecen a una élite influyente, con vínculos con el gobierno, tanto a nivel federal como estatal”.

El legado del padre Marcial Maciel Degollado, fundador de los Legionarios de Cristo, aún está en la memoria. El padre Maciel, acusado de abusar de seminaristas y de vivir una vida opuesta a la doctrina católica, recibió un apoyo sólido del clero de alto nivel y de una sociedad cultivada durante mucho tiempo después de que se hicieran públicas las acusaciones en su contra.

Sin embargo, las diócesis mexicanas han comenzado a enfrentarse al tema. La Arquidiócesis de la Ciudad de México y la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual por Sacerdotes firmaron un acuerdo en junio para desarrollar protocolos para la protección de menores, apoyo de las víctimas y educación del pueblo.