En Navidad, obispo nicaragüense reitera llamamientos al diálogo

MANAGUA, Nicaragua  — Durante su homilía de la Navidad, el obispo auxiliar Silvio José Báez de Managua pidió diálogo y respeto para la dignidad de las personas en Nicaragua, donde el presidente ha sofocado protestas, cerrado medios de comunicación que le han criticado y perseguido a cualquiera que se oponga públicamente a su administración, incluso a sacerdotes.

“El diálogo no es una moda ni una simple estrategia política. Cuando en vez de destruirnos y descalificarnos dialogamos y buscamos caminos de entendimiento, reflejamos el misterio de la Palabra originaria que siendo diálogo ha hecho existir todo”, dijo.

“Cuando no respetamos la dignidad humana y hacemos del poder y del dinero ídolos que dominan y exigen sacrificios humanos, ignoramos el misterio de la Encarnación y profanamos el santo nombre de Dios que se ha hecho hombre”, continuó el obispo Báez.

“La Navidad nos impone a todos una exigencia: hacernos también nosotros cada día más humanos y más respetuosos de la dignidad de las personas, porque sólo así seremos más semejantes al Dios vivo que ha querido compartir nuestra condición”.

Los líderes católicos de Nicaragua han promovido el diálogo desde que las protestas brotaron en abril de 2018 debido a reformas al sistema del seguro social del país. Las conversaciones mediadas por la iglesia se estancaron anteriormente este año, sin embargo, ya que el presidente Daniel Ortega rechazó la propuesta de elecciones adelantadas, entonces aumentaron los ataques de la policía paramilitares contra manifestantes que exigen la expulsión de el presidente.

Según grupos no gubernamentales, la violencia en Nicaragua ha cobrado por lo menos 322 vidas. Mientras tanto la represión de parte de la policía y paramilitares ha asustado a los manifestantes de salir a las calles, junto con leyes que requieren permisos imposibles de obtener para protestar públicamente, según informes de prensa.

La Navidad fue tensa en el país centroamericano, ya que el régimen de Ortega ha perseguido a sus críticos de la prensa y de la comunidad de los derechos humanos.

El 19 de diciembre el gobierno nicaragüense expulsó el Grupo Interdisciplinario de Expertos que operaba bajo el auspicio de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, la cual investigaba las muertes de manifestantes. Según Confidencial, un periódico digital crítico, el informe del grupo dijo que se usó fuerza “desproporcionada”, causando heridas en la cabeza, el cuello y el tórax de los manifestantes.

En el preludio a la Navidad la policía allanó un canal de televisión por cable e internet “100% Noticias”. Anteriormente en diciembre la policía se incautó del equipo de los periodistas de Confidencial.

Según Confidencial, el obispo Báez le dijo a reporteros el 24 de diciembre: “La criminalización y la represión no pueden ser fundamento de gobernabilidad en un país, así no vamos a llegar a ninguna parte y esta sociedad se va a hundir”.

Iglesias han sido tiroteadas y clérigos como el obispo Báez, prominente por su franco hablar ante la violencia, han recibido amenazas.

El servicio de noticias EFE informó el 26 de diciembre que un grupo a favor del gobierno interrumpió las celebraciones de la fiesta de San Sebastián entrando a la parroquia de la ciudad de Catrina e intentando apoderarse de la estatua del santo durante los servicios.

El papa Francisco pidió por la paz en el país durante su mensaje de Navidad.

“Ante el niño Jesús, que los habitantes de la amada Nicaragua se vean una vez más como hermanos y hermanas, de modo que las divisiones y la discordia no prevalezcan, si no que todos puedan trabajar para promover la reconciliación y para construir juntos el futuro del país”.

Según la prensa que favorece el gobierno, Rosario Murillo, vicepresidenta de Nicaragua y esposa de Ortega que ha etiquetado a los manifestantes como “terroristas”, le agradeció al papa su mensaje.