Ciudad en Texas ordena desalojo de centro católico que ayuda a migrantes

By Rhina Guidos | Catholic News Service | February 15, 2019

WASHINGTON – Un grupo de comisionados de la ciudad fronteriza de McAllen, Texas, votó en febrero en favor de retirar de un edificio un centro popular administrado por católicos dirigido por la hermana Norma Pimentel, quien ha sido felicitada por el papa Francisco por su trabajo con los migrantes.

Los comisionados de la ciudad de McAllen votaron el 11 de febrero en favor de ordenar el desalojo de un edificio que las Caridades Católicas del Valle del Río Grande utiliza como refugio temporal para ayudar a inmigrantes que cruzan de México a los Estados Unidos, pero quienes han sido dejados en libertad por autoridades federales.

La hermana Pimentel, quien ha sido reconocida a nivel nacional e internacional por el tipo de trabajo que se lleva a cabo en el centro, es la directora ejecutiva de la agencia de caridad que administra el refugio temporal, donde se proporciona comida, ropa, una ducha y otras necesidades para niños y adultos migrantes que pasan por la ciudad en la Diócesis de Brownsville, Texas.

Residentes del vecindario donde se encuentra el centro se quejaron con los comisionados de la ciudad sobre la actividad que dijeron que venía de lo que se conoce como el “centro de respiro”, que comenzó a ocupar espacio en el edificio desde diciembre, dice una nota del 11 de febrero en el periódico local, The Monitor. Pero la hermana Pimentel, según el informe, dijo durante una reunión para discutir el problema de que las familias a las que se les ayuda el en refugio están recibiendo servicios dentro del edificio. Ellos no andan deambulando por las calles, dijo la hermana.

El obispo de Brownsville, Daniel E. Flores, dijo el 13 de febrero a través de Twitter que la decisión de la Comisión de la Ciudad de McAllen desanimó a muchas personas “sin embargo, sigo teniendo esperanza en nuestra relación de colaboración con la ciudad”.

Dijo que la diócesis, así como las Caridades Católicas del Valle del Río Grande, estaba comprometida a encontrar “un lugar acogedor para continuar el trabajo del centro de respiro”.

“La forma en que tratamos a los pobres es cómo tratamos a Cristo. Y dar, aunque sea un vaso de agua, invita una bendición de Dios”, continuó.

En una declaración emitida por Caridades Católicas el 13 de febrero, la hermana Pimentel, de las Misioneras de Jesús, dijo que estaba decepcionada pero que continuaría trabajando con la ciudad de McAllen con la meta de “tratar a las familias inmigrantes de una manera justa y humana, y asegurarse de que cumplan con las leyes de inmigración existentes”.

El verano pasado, un grupo de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, que incluyó al presidente de la organización, el cardenal Daniel N. DiNardo de Galveston-Houston, y su vicepresidente, el arzobispo José H. Gómez de Los Ángeles, visitó un centro de respiro, pero en un edificio diferente, que Caridades Católicas opera en McAllen.

El Vaticano ha ayudado a recaudar fondos para el centro y su trabajo de “acoger al forastero”. El centro también ha aparecido en programas de noticias y ha llamado la atención de personas como Kerry Kennedy, la hija de Robert y Ethel Kennedy, y la locutora de televisión Gayle King.

Cuando el presidente Donald Trump visitó la ciudad McAllen el 10 de enero, la hermana Pimentel lo invitó a visitar el centro de respiro, pero él no lo visitó.

El centro original comenzó a operar en la ciudad en 2014, cuando la hermana Pimentel vio una ola de inmigrantes que llegaban a la región del Valle del Río Grande y con voluntarios locales, comenzó una operación improvisada para ayudarlos con ropa y alimentos. En una propiedad que pertenecía a la iglesia local del Sagrado Corazón, comenzaron a vestir y alimentar a los recién llegados.

Desde entonces, los centros de respiro en varios lugares temporales han ayudado a miles de inmigrantes, muchos quienes andan buscan asilo, mientras pasan por la ciudad fronteriza. A muchos se les da acceso a una ducha después de viajes pesados por el desierto, un cambio de ropa limpio, un examen médico rápido, si lo necesitan, una comida caliente y, a veces, una merienda para el camino. Las Caridades Católicas del Valle del Río Grande están recaudando fondos para construir una instalación permanente.

“Nuestra misión de restaurar y reconocer la dignidad humana de todas las personas vulnerables, en toda nuestra comunidad, no cambia, incluso para los que buscan asilo”, dijo la hermana Pimentel en la declaración emitida tras la decisión.

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