Obispos mexicanos solicitan ayuda para inmigrantes en la frontera sur

CIUDAD DE MÉXICO – La Conferencia Episcopal Mexicana ha solicitado ayuda para miles de migrantes varados en el estado de Chiapas a causa de la intensificación de las medidas de inmigración y el cese de concesiones de documentos de viaje por parte de las autoridades mexicanas.

En una declaración del 7 de mayo, la conferencia dijo que le había pedido al capítulo nacional de Cáritas que organizara la ayuda disponible en el país y la canalizara hacia la ciudad de Tapachula, cerca de la frontera con Guatemala, donde migrantes de lugares tal lejanos como Cuba, Haití, e incluso países africanos, se han visto impedidos para continuar en su viaje.

“Nos preocupa la situación de la frontera sur, específicamente lo que vive la ciudad de Tapachula, en Chiapas. El inmenso número de migrantes continentales y extracontinentales ha rebasado la ayuda de la iglesia y la acción del gobierno”, dijo la declaración.

Indicó también que los centros de inmigración mexicanos en Tapachula — escenario de una fuga masiva a finales de abril — están sobre saturados “lo cual no permite una atención humanitaria”. Los migrantes, que acostumbraban a recibir documentos que les permitían un tránsito libre por México ahora andan deambulando “por la ciudad buscando ayuda”.

Los obispos continuaron: “En la puerta de la frontera sur, hay miles de hermanos nuestros, personas que tienen ya varios días sin comer y que duermen en la calle. Hay niños, ancianos, enfermos y algunas mujeres en la cercanía de las labores de parto”.

La declaración refleja lo que los obispos llaman “una crisis humanitaria” que surge a partir de los cambios repentinos de la política migratoria de México, y trata de impedir el avance de los migrantes, quienes a menudo llegan deseando buscar oportunidades económicas en el norte de México o quieren solicitar asilo en los Estados Unidos.

Anteriormente este mismo año, México había implementado una política de protección de los derechos humanos de los migrantes y de proporcionar visas humanitarias a quienes llegaban por la frontera sur. Pero México se retractó de su política al llegar al país miles de migrantes y cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump acusó a México de “no hacer nada” para pararlos.

Los oficiales de inmigración mexicanos también han comenzado a detener a las caravanas — forzando a los migrantes a buscar opciones para seguir hacia el norte, tales como abordar el tren conocido como “La Bestia”. El gobierno mexicano ahora propone conceder “visas regionales” que permitan a los centroamericanos transitar libremente por varios estados del sur — aunque los migrantes dicen que el sur de México ofrece pocas oportunidades económicas.

Las iglesias de la diócesis de Tapachula han contribuido para ayudar a los migrantes, pero los sacerdotes dicen que la frecuencia con la que llegan las caravanas, y los rumores difundidos por las redes sociales han disminuido el entusiasmo por ayudar.

El 27 de abril, el papa Francisco anunció una donación de $500,000 a la Conferencia Episcopal Mexicana para financiar 27 proyectos en 16 diócesis y congregaciones religiosas.