Obispos piden hacer más por inmigrantes, espiritualmente y de otras formas

By Rhina Guidos | Catholic News Service | June 12, 2019

BALTIMORE — Obispos católicos a cargo de temas de inmigración instaron a sus hermanos obispos a hacer más para apoyar a familias inmigrantes que sufren, a estar con ellos espiritualmente como pastores y a expresar su apoyo en favor de medidas legales que les ayuden.

“Es muy importante que nuestro trabajo coincida con nuestras palabras sobre este tema”, dijo el obispo Jaime Soto de la Diócesis de Sacramento, comentando el 11 de junio después de una presentación del grupo de trabajo sobre temas de inmigración para la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB por sus siglas en inglés).

Durante una reunión general de la USCCB, reunida en Baltimore del 11 al 13 de junio, dos obispos del grupo, el arzobispo José H. Gómez de Los Ángeles y el obispo Joe S. Vásquez de Austin, Texas, dieron una actualización de lo que la iglesia en los Estados Unidos está haciendo a nivel nacional y en ciertas regiones del país cuando se trata de cuestiones de inmigración.

“Les pido, hermanos, que se acerquen a los senadores y los alienten a apoyar la legislación” respaldada por el comité de la USCCB sobre migración, dijo el obispo Vásquez.

Uno de los proyectos es la ley que recientemente se aprobó en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos que propone un camino hacia el estatus legal permanente para los jóvenes traídos al país como niños sin documentos, y para los beneficiarios de lo que se conoce como Estatus de Protección Temporal (TPS), que otorga un permiso de trabajo y una suspensión de la deportación a ciertas personas cuyos países han sufrido desastres naturales, conflictos armados u otras situaciones excepcionales.

“También podemos redoblar esfuerzos para ofrecer apoyo espiritual y acceso a servicios legales y sociales a las familias afectadas”, dijo obispo Vásquez, presidente del comité de inmigración. “Es importante que se sientan apoyados por la iglesia durante este tiempo de incertidumbre”.

Desde esfuerzos pidiéndole al gobierno ayuda humanitaria para los recién llegados y pidiendo la incrementación de refugiados que admite el país, los dos obispos del grupo de trabajo parecieron hablar de una lucha fuerte con la administración del presidente Donald Trump y con algunos miembros del Congreso por una variedad de temas de inmigración.

Además de los drásticos recortes al programa de reasentamiento de refugiados, la administración también ha amenazado a la población indocumentada y a los programas existentes de inmigración legal, dijo el obispo Vásquez.

“El resultado es una incertidumbre continua” para una variedad de grupos de migrantes, dijo.

Otro tema preocupante, dijo el obispo Vásquez, es la situación a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos, que está experimentando un número creciente de familias buscando escapar violencia y pobreza de países como El Salvador, Honduras y Guatemala, y las limitaciones de sus derechos al pedir asilo. A algunos se les pide que esperen en lugares peligrosos en México debido a una política actual de la administración.

“Estamos preocupados por esta política, ya que deja a personas vulnerables enfrentado peligro en México sin acceso a servicios sociales y legales”, dijo el obispo Vásquez. “Las familias que están desanimadas y enfrentan peligro a menudo van a lugares remotos a lo largo de la frontera para tratar de acceder protección. Creemos que esto es lo que desafortunadamente causó la muerte de niños pequeños en áreas remotas de procesamiento de patrullas fronterizas”.

Se cree que al menos seis niños migrantes en el último año han muerto en la frontera bajo la custodia de funcionarios de inmigración.

En ciertas partes a lo largo de la frontera, como El Paso, Texas, el Valle del Río Grande cerca de Brownsville y Yuma, Arizona, “las entidades católicas son los proveedores de servicios” humanitarios que más ayuda dan a las familias, dijo el obispo Vásquez, y en muchos casos dan ayuda humanitaria para 600 hasta 1,000 personas cada día porque el gobierno no da ayuda.

“Trabajan para satisfacer las necesidades de estas familias que llegan cansadas, dándoles una comida caliente, un cambio de ropa y asistencia para viajar a un destino final. Hermanos, las diócesis mencionadas anteriormente en la frontera … necesitan más voluntarios y más ayuda financiera para comprar artículos y ayudar en los viajes”, dijo el obispo Vásquez, pidiendo la ayuda de los obispos para apoyar a esas diócesis a través del trabajo de organizaciones como los Servicios de Migración y Refugiados de la USCCB.

A nivel de política, “estamos trabajando para colaborar con los legisladores y los funcionarios (del Departamento de Seguridad Nacional) para garantizar una mejor atención para las familias y los niños en la frontera de EE. UU. y México. También pidiendo a una mayor capacidad de respuesta humanitaria”, dijo el obispo Vásquez, y agregó que “hemos hablado públicamente y en privado con la administración acerca de la necesidad de analizar las causas fundamentales” y de evitar abordar el tema de inmigración solamente desde una perspectiva punitiva por la violación de leyes.

El arzobispo de Miami, Thomas Wenski, también instó a los obispos a levantar esfuerzos a nivel parroquial buscando recursos legales para feligreses inmigrantes que puedan tener un remedio en su situación, diciéndoles a los feligreses que se han demorado en convertirse en ciudadanos que lo hagan, y también a dar clases de inglés como segundo idioma y lecciones de educación cívica que podrían ayudar a aquellos que se están preparando para convertirse en ciudadanos.

La esperanza de que se efectué una reforma migratoria no se ve muy bien dijo, pero puede haber remedios para algunos que no han explorado una posible solución de su estatus migratorio.

Y para quienes se encuentran en centros de detención en el país, “nosotros, como pastores, debemos preocuparnos de que nuestros sacerdotes celebren la Misa para ellos, que la iglesia esté presente para ellos en esta área,  aunque sea solamente la Misa del domingo. Tenemos que responder a ellos y no dejar que la iglesia sea invisible para ellos”.

“Independientemente de donde vengan estas amenazas, todas perjudican a familias inmigrantes”, dijo el arzobispo Gómez al grupo de obispos. “Estamos trabajando para prevenir estas medidas y seguiremos haciéndolo, pero necesitamos su apoyo, sobre todo, necesitamos su voz en contra de acciones hostiles y en favor de políticas más humanas”.

El presidente de la USCCB, el cardenal Daniel DiNardo, preguntó sobre los menores no acompañados y si se podría persuadir a la administración para que actúe de manera diferente hacia ellos, y no ponerlos en centros de detención.

“¿Hasta qué punto hay una posibilidad de poder intervenir con la administración en este asunto?” preguntó.

“Hemos tratado de abogar por los menores no acompañados … nuestras conversaciones han sido básicamente un status quo, por lo que no hemos podido avanzar mucho”, respondió el obispo Vásquez. “Lo hemos intentado pero no hemos tenido éxito”.

Related Posts

Scroll to Top