Católicos protestan tratamiento de niños migrantes

WASHINGTON — Cientos de activistas católicos, incluyendo decenas de religiosas, se congregaron en las inmediaciones del Capitolio de Washington el 18 de julio para instar a los políticos a que cesen “el trato inhumano” hacia los niños inmigrantes en la frontera y para recordarle a la feligresía que asuman una postura más fuerte contra las estrategias en la frontera estadounidense.

La manifestación, en una sofocante mañana en Washington, incluyó momentos de oración, algunas canciones y varios discursos. En un momento, alguien de la multitud empezó a preguntar: “¿Dónde están los obispos?” Muchos participantes se sumaron, pero más tarde –como estaba programado– los oradores leyeron fragmentos de mensajes que fueron enviados al grupo por parte de varios obispos estadounidenses, agradeciéndoles por participar y pidiéndoles que continúen alzando la voz sobre la crisis en la frontera.

Un mensaje del obispo Robert W. McElroy de San Diego expresó en una parte: “Estamos en un momento en que nuestros gobernantes están usando el miedo como arma –el miedo sembrado en nuestra nación como si la totalidad de los inmigrantes y refugiados, quienes han sido históricamente la esencia de América, ahora se han convertido en el enemigo; e incluso el más reprochable miedo está siendo generado en los corazones y las almas de las madres y padres inmigrantes que serán separados de sus niños meramente como un acto de intimidación”.

Muchos de los oradores en el “Día Católico de Acción por los Niños Inmigrantes”, organizado por los grupos Fe en la Vida Pública (Faith in Public Life) y Fe en Acción (Faith in Action), fueron principalmente religiosas que destacaron la necesidad de acabar con las actuales prácticas de arrestar a los niños en centros de detención en la frontera y enfatizaron que la necesidad de empezar una nueva ola de protestas contra esas políticas debe verse como una postura provida.

La religiosa Carol Zinn, de las Hermanas de San José de Filadelfia, directora ejecutiva de la Conferencia de Liderazgo de las Mujeres Religiosas, les dijo a los participantes: “Las religiosas católicas tienen una larga trayectoria sirviendo a las comunidades inmigrantes. Hemos visto el dolor, el sufrimiento, el miedo y el trauma personalmente. En los meses recientes, cuando ha venido escalando la crisis humanitaria, nos hemos sumado a las decenas de miles que están indignadas por la horrible situación en nuestra frontera sur”.

Señaló que las religiosas han venido desarrollando su ministerio sirviendo a personas necesitadas y donaron fondos en apoyo a quienes buscan seguridad, libertad, protección y una mejor vida para sus familias. “Estamos aquí hoy por nuestra fe. El Evangelio ordena y los valores de nuestra patria demandan que tomemos acción”, agregó.

El mensaje de urgencia fue esencialmente emitido por estos activistas a la multitud, que respondía “Amén” mostrando apoyo en un tema que no es nuevo y muchos participaron en la manifestación hasta el final, cuando se llevó a cabo el arresto de unas 70 personas por desobediencia civil en el edificio adyacente Russell donde están las oficinas del Senado.

Los arrestados fueron acusados de “incomodar, hacinamiento y obstrucción” y tuvieron que pagar una multa de $50 cada uno o solicitar una fecha para presentarse en corte. Esa misma tarde fueron liberados.

Durante la mañana de acción cívica, una joven madre salvadoreña cargando a su bebé, se dirigió a la multitud en español. En sus palabras, las cuales fueron traducidas, ella aprovechó para agradecerle al grupo por sus esfuerzos en ayudar a los inmigrantes y dijo que está buscando “un lugar santuario” porque teme ser separada de su bebé.

Mientras los grupos de turistas caminaban entre las personas vestidas con ropa formal que se dirigían al Capitolio, ellos veían los carteles de los manifestantes con mensajes que decian “Franciscanos por la justicia”, “Dejen que los niños estén con sus padres” y “Católicos por las familias: juntos y libres” así como pancartas con imágenes de niños que murieron en custodia de las autoridades estadounidenses en la frontera.

La hermana de la misericordia Patricia Murphy, de 90 años y de Chicago, quien vino a la actividad para tomar parte del acto de desobediencia civil, le dijo a Catholic News Service antes de la manifestación que “tenía que estar aquí”.

La religiosa vestía una camiseta color púrpura que la identificaba como hermana de la misericordia y una insignia que decía: “Eres mi vecino”. Además, portaba un cartel con el rostro de Felipe Gómez Alonzo, un niño de 8 años de Guatemala que murió por una enfermedad estando en custodia de las autoridades de inmigración de Estados Unidos, luego de cruzar la frontera con su padre.

La hermana Patricia dijo que era su sexto arresto y esperaba que esta acción impulsara a otros a hacer más al respecto. Por los últimos 12 años, ella ha participado cada viernes en la mañana en vigilias, rezos y protestas frente a un centro de detención de inmigrantes en Chicago.

Antes de los arrestos por desobediencia civil en el edificio congresional Russell, los participantes continuaron exhibiendo sus letreros con mensajes y alzaron su voz en protesta. Después de las advertencias de la policía de que serían arrestados si permanecían en la rotonda del edificio, los que decidieron permanecer rezaron un Avemaría mientras esperaban ser esposados y sacados bajo escolta policial.

Momentos antes de los arrestos, la hermana Donna Korba, de la congregación Siervas de María de Scranton, Pensilvania, dijo que su participación en la manifestación de ese día era parte de su vida de activismo, que abarca el reciente voluntariado en la frontera entre México y Estados Unidos con otras hermanas en diciembre y los 12 años que pasó sirviendo en Guatemala.

“No hay respuestas fáciles, pero tenemos que mirar las causas que (lanzan a otros) a la inmigración”, dijo recordando que le preguntó a un padre guatemalteco que por qué hacía la ardua travesía a los Estados Unidos y él le respondió: “Porque mis niños pasan hambre”.