Obispo: aparición mariana reportada en Texas no es respaldada por diócesis

WASHINGTON — La Diócesis de Fort Worth, Texas, dijo que “no es cierto” que el obispo Michael F. Olson ha respaldado apariciones y mensajes de María.

“Estas afirmaciones de apariciones y mensajes no son verificadas ni respaldadas por la iglesia, y de ninguna manera son afirmaciones verdaderas de que la Rosa Mística es un ministerio de la Diócesis de Fort Worth o de la Parroquia San Marcos”, dijo en un comunicado del 8 de agosto.

Igualmente agregó: “el obispo Olson no alienta a nadie a ofrecer credibilidad y apoyo para estas supuestas apariciones”.

Un portal de internet sobre las reportadas apariciones, realizadas por la vidente y otros, aseguraron que la primera aparición de María fue el 5 de mayo del 2017, cuando ella estaba rezando dentro de la Iglesia de la Inmaculada Concepción en Fort Smith, Arkansas. Todas las siguientes visiones sucedieron en la Iglesia San Marcos en Argyle, Texas, por eso el nombre de Nuestra Señora Rosa Mística de Argyle. Esas apariciones –que supuestamente han ocurrido el 30 de cada mes entre julio y diciembre– fueron en el jardín exterior de la iglesia.

Se dice que los primeros siete mensajes se enfocaron en la santidad de la vida. En febrero de este año, la vidente argumentó que había recibido mensajes de advertencia de María acerca de una depuración de la iglesia y una “remoción de los malos pastores que habían usurpado el lugar de los verdaderos pastores”.

El portal cibernético afirmaba que esos mensajes al igual que los relatos orales y escritos de lo que sucedió, fueron entregados a la Diócesis de Fort Worth.

A pesar de que la diócesis no dio su aprobación a esos relatos, la declaración sí señala que han habido “verdaderas apariciones” de María a lo largo de la historia.

“Si bien, de vez en cuando, sí ocurren apariciones (Lourdes, Fátima, Tepeyac) … todas las apariciones verdaderas son simplemente un llamado a obedecer el mandato de Cristo: arrepiéntanse y crean en el Evangelio”, dijo refiriéndose a las apariciones marianas aprobadas por la Iglesia Católica que ocurrieron en Lourdes, Francia, en 1858, Fátima, Portugal, en 1917 y la colina del Tepeyac en la ciudad de México (Nuestra Señora de Guadalupe) en 1531.

La declaración también advirtió que uno debe “analizar las afirmaciones de apariciones y milagros con prudencia, siempre presumiendo la buena voluntad de cualquier persona que hace tal afirmación, pero con la debida consideración por la integridad de la fe católica”.

Hoy en día, casi 40 años después de los relatos iniciales de las apariciones de María en Medjugorje, Bosnia-Herzegovina, la Iglesia Católica aún no ha reconocido la autenticidad de esas afirmaciones.

En mayo, el papa eliminó la prohibición de las peregrinaciones oficiales al sitio, pero un director interino de la oficina de prensa del Vaticano dijo que hay que ser cuidadosos para asegurarse de que las peregrinaciones no sean “interpretadas como una autenticación de los bien conocidos acontecimientos, los cuales todavía tienen que ser examinados por la iglesia”.

Y a principios de agosto, importantes representantes del Vaticano participaron en el primer festival que contó con la aprobación oficial de la iglesia en Medjugorje.

El arzobispo Henryk Hoser, visitador apostólico del papa para Medjugorje y arzobispo emérito de Varsovia, Polonia, dijo en agosto a la agencia de información católica de Polonia (KAI) que la posición de la Santa

Sede sobre las apariciones en ese sitio tienen dos aspectos: “el aspecto pastoral, el cual está plenamente aceptado, y el aspecto doctrinal, que significa el estudio de las apariciones”.