Pastor que ayudó a reconstruir la iglesia cubana nombrado cardenal

CIUDAD DEL VATICANO  — Apenas a una semana antes de las fiestas marianas más importantes de Cuba, se anunció el 1 de septiembre que el arzobispo de La Habana Juan García Rodríguez seria nombrado cardenal y dijo que la noticia la tomaba como signo del amor maternal de María.

El arzobispo Garcia, de 71 años, cuyo nombre completo es Juan de la Caridad García Rodríguez, se refería a la patrona de Cuba, la Virgen de la Caridad del Cobre, cuya fiesta se celebra el 8 de septiembre, la fiesta de la natividad de María.

“Gracias a Dios y al papa Francisco”, por fijarse en la iglesia de Cuba, que ha pasado los últimos cinco siglos alabando a Dios, proclamando el Evangelio, enseñando la fe y haciendo obras de caridad, dijo a Noticias del Vaticano el 4 de septiembre.

Dijo que se enteró “con sorpresa, susto y temor” que había sido nombrado cardenal a través del padre Ariel Suárez, rector de la Basílica Menor de Nuestra Señora de la Caridad en La Habana.

Después de unos cuantos segundos de incredulidad de lo que le había dicho el sacerdote, el cardenal designado dijo que tomó la noticia “signo del cariño maternal de la Virgen” hacia el pueblo de Cuba, ya que la noticia llegó en medio de preparativos y oraciones para su fiesta.

Recibirá el galero, el sombrero rojo de los cardenales, en el consistorio del 5 de octubre en el Vaticano.

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, de la que fue presidente de 2007 a 2010, expresó su “gran alegría” por el anuncio.

En una declaración el 1 de septiembre, los obispos dijeron que el arzobispo era un apasionado misionero, cuya vida y ministerio siguen el modelo de Jesucristo; indicaron su naturaleza humilde y su sencilla cercanía al pueblo, a quien ha ayudado concretamente, especialmente en momentos de gran necesidad.

El arzobispo fue uno de los oficiales de la iglesia cubana que ayudó a cientos de miles de cubanos que habían perdido sus hogares y pertenencias durante uno de los desastres naturales más destructivos en la historia reciente del país: el huracán Ike en septiembre de 2008.

Él estuvo en el lugar de los hechos cargando sacos de frijoles, arroz y pasta de guayaba (un tipo popular de dulce de fruta), para llevarle a la gente de la provincia de Pinar del Río que había sido fuertemente golpeada por el huracán.

El originario de Camagüey ha trabajado calladamente para reconstruir a la iglesia cubana, tanto física como espiritualmente.

Conocido por su espíritu misionero, encontró modos de ayudar a catequizar a Cuba después de casi 50 años en que la práctica religiosa había sido limitada por el gobierno comunista.

Contribuciones de católicos de los Estados Unidos ayudaron a apoyar proyectos por toda Cuba, incluyendo obras del cardenal designado García que involucró a los abuelos — que habían crecido en un tiempo en que se enseñaba sobre la Iglesia — para ayudar a educar a sus nietos en la fe.

Dijo que algunos esfuerzos tan sencillos, como mostrar películas y programas de televisión con temas religiosos, habían sido instrumentos catequéticos útiles.

Como presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, el entonces arzobispo García le pidió al papa Benedicto XVI en 2008 que visitara Cuba en 2012; el ahora retirado papa hizo la visita para ayudar a celebrar el 400 aniversario de la devoción cubana a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre.

El entonces arzobispo García dijo que los obispos cubanos querían que el papa Benedicto fuera testigo “de nuestro sano orgullo en un pueblo que ha permanecido fiel a Cristo y a su iglesia durante los largos años en que habían sido criticados por creer”.

Nacido en Camagüey el 11 de julio de 1948, formó parte del primer grupo de sacerdotes que completó todos sus estudios para el sacerdocio en suelo cubano. Fue ordenado en su arquidiócesis de nacimiento en 1972 y sirvió en diversas parroquias allí. Fue también fundador y director de una escuela de misioneros en la arquidiócesis.

Fue nombrado obispo auxiliar de Camagüey en 1997 y elevado a arzobispo en 2002. Además de servir como presidente de la conferencia, representó a Cuba en la reunión de obispos latinoamericanos y caribeños en Aparecida, Brasil, en 2007, y en el Sínodo de Obispos sobre la familia en 2014.
El papa Francisco lo designó arzobispo de La Habana en 2016.