El padre Ernesto Cardenal, poeta y revolucionario, muere en Nicaragua.

REYNOSA, México  — El padre Ernesto Cardenal, poeta y revolucionario nicaragüense, cuya labor política le ganó una severa advertencia de san Juan Pablo II, murió el 1 de marzo en la capital nicaragüense, Managua. Tenía 95 años.

“Se encontró con Cristo, lo contempló y lo amó en las maravillas del cosmos, que él celebraba en su arte, y en el pueblo necesitado de compasión y liberación”, dijo el padre jesuita Joseph Mulligan, que sirve en Nicaragua. “Es recordado y celebrado como una persona amable, humilde, y algo tímida, cuyo amor por el pueblo le inspiró a involucrarse en la insurrección sandinista contra la dictadura de Somoza”.

El padre Cardenal fue crítico de los Sandinistas bajo el gobierno cada vez más corrupto y tiránico del actual presidente Daniel Ortega, y sufrió persecución por su oposición, dijeron un conocido y otras personas en Nicaragua en una entrevista con Catholic News Service. El sacerdote dejó a los sandinistas en 1994 porque dijo que el partido no permitía que se oyeran las voces más moderadas.

El padre Cardenal “no estaba muy activo, pero se había alejado del gobierno y decía que se sentía perseguido … y no podía decir mucho”, dijo el padre Carlos Avilez, portavoz de la conferencia episcopal nicaragüense.

Por su parte, el régimen de Ortega ordenó tres días de luto por el padre Cardenal, que, según informes de los medios de Nicaragua, sufría de problemas respiratorios y murió de un fallo cardiaco.

“Reconocemos su contribución a la lucha del pueblo nicaragüense”, dijo una declaración firmada por Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo. “También reconocemos sus méritos culturales, artísticos y literarios y su extraordinaria poesía con la que siempre supo cómo alabar a Dios en el cielo, en la tierra y en todo lugar”.

El padre Cardena –famoso por su poesía, su largo cabello y barba blanca, y por llevar una boina negra– nació de una familia nicaragüense acomodada, pero se vio atraído por la teología de la liberación junto con pensamiento y actividades revolucionarias. Participó en un intento fallido de derrocar al dictador Anastasio Somoza en 1954, y más tarde se unió a los sandinistas, que tomaron el poder en 1979.

El padre Cardenal se unió al gobierno Sandinista como ministro de cultura, junto con otros sacerdotes –incluyendo a su hermano– que asumieron posiciones políticas. Su participación política demostró ser controversial para algunos en la jerarquía de la iglesia, incluso para el papa.

El padre Cardenal acudió a saludar a san Juan Pablo II durante la visita de 1983 al país centroamericano. Pero el saludo –captado en una famosa fotografía del papa sacudiendo el dedo ante el padre Cardenal que estaba arrodillado– se convirtió en una advertencia para el sacerdote a “arreglar las cosas con tu obispo”, según dijeron algunos testigos. Las facultades sacramentales del padre Cardenal fueron luego suspendidas, aunque reinstauradas antes de su muerte.

“Me parecía una persona muy privada, tímida, intensamente contemplativa y atenta a todo lo que pasaba en el mundo a su alrededor”, dijo John Mooney, exsacerdote jesuita que conocía al padre Cardenal desde 2006 y era miembro de una pequeña comunidad eucarística con él en la Universidad Centroamericana de Managua que dirigen los jesuitas.

“En sus comentarios durante las reflexiones compartidas, siguió creyendo fuertemente en una auténtica revolución social. Siempre habló duramente contra el imperialismo –notablemente el de Estados Unidos– y los excesos del capitalismo occidental contemporáneo”, dijo Mooney.

El padre Cardenal estudió literatura en Nicaragua y en la Universidad Columbia en los años 50, según un artículo del New York Times. Más tarde se inscribió en estudios de seminario en el monasterio trapense de Kentucky y fue ordenado al regresar a Nicaragua.

Promovió la teología de la liberación y abrazó el marxismo. “Cristo me llevó a Marx”, dijo en una entrevista en 1984. Su poesía era ecléctica y trataba de temas que iban desde la ciencia a la Escritura, pasando por Marilyn Monroe.

El obispo auxiliar Silvio José Báez de Managua recordó al padre Cardenal en un tuit que decía: “Ahora puede cantar su Salmo 15 ante Dios: ‘¡No hay gozo para mí fuera de ti! No adoro a las estrellas de cine ni a los líderes políticos, ni doy culto a los dictadores'”.