Informe de McCarrick describe falta de investigación seria de rumores

CIUDAD DEL VATICANO — Aunque fue perseguido durante años por rumores de conducta sexual inapropiada, Theodore E. McCarrick pudo escalar la estructura jerárquica católica gracias a contactos personales, protestas de su inocencia, y la falta de funcionarios de la iglesia que informaran e investigaran las acusaciones, según el resumen del Vaticano de su informe sobre el asunto.

Al elegir al entonces arzobispo Theodore E. McCarrick de Newark en el 2000 para ser arzobispo de Washington y luego elevarlo a cardenal, San Juan Pablo II probablemente no le dio mucha atención a los rumores y acusaciones sobre la conducta sexual inapropiada de McCarrick debido a una larga relación con él, la fuerte negación de McCarrick, y la experiencia del papa con las autoridades comunistas en Polonia haciendo acusaciones para desacreditar a la iglesia, expone el resumen.

Pero, de hecho, los rumores sobre la conducta de McCarrick, especialmente el conocimiento de que había hombres jóvenes y seminaristas durmiendo en la misma cama con él cuando era obispo de Metuchen, Nueva Jersey, llevaron al Vaticano a decidir que sería “imprudente” promoverlo cuando se estaba buscando candidatos para el cargo de arzobispo de Chicago en 1997, Nueva York en 1999-2000 e, inicialmente, de Washington en julio de 2000, según el informe.

Una hora antes de la publicación el 10 de noviembre del “Informe sobre el conocimiento institucional y la toma de decisiones de la Santa Sede en relación con el ex cardenal Theodore Edgar McCarrick”, los periodistas recibieron un resumen de 14 páginas del documento que describía la investigación de dos años que condujo a la compilación del informe y dio un “resumen ejecutivo” de sus hallazgos.

En junio de 2018, el Vaticano suspendió a McCarrick del ministerio después de que una investigación de la Arquidiócesis de Nueva York encontró creíble un cargo de que abusó sexualmente de un adolescente. McCarrick renunció al Colegio Cardenalicio en julio, y en febrero de 2019, tras que un proceso canónico declarara culpable a McCarrick de “solicitación en el sacramento de la confesión y pecados contra el Sexto Mandamiento con menores y con adultos, con el agravante del abuso de poder”, el papa Francisco lo destituyó del sacerdocio.

En agosto de 2018, el arzobispo Carlo Maria Viganò, ex nuncio en Estados Unidos, pidió al papa Francisco que renunciara, después de afirmar que había informado al Santo Padre sobre el abuso de McCarrick en 2013 y que los altos funcionarios del Vaticano sabían del comportamiento abusivo de McCarrick durante años.

Esa afirmación llevó al papa Francisco a iniciar una investigación sobre cómo McCarrick pudo continuar ascendiendo en las filas de la iglesia a pesar de los repetidos rumores, cartas anónimas, acusaciones e incluso acuerdos con presuntas víctimas.

El resumen del informe exteriorizaba: “No hay registros que apoyen el relato de Viganò” sobre su reunión con el papa Francisco “y la evidencia de lo que dijo es muy disputada”.

Hasta que se presentaron las acusaciones sobre abuso sexual de menores a la Arquidiócesis de Nueva York en 2017, “Francisco solo había escuchado que había existido acusaciones y rumores relacionados con la conducta inmoral con adultos previo al nombramiento de McCarrick en Washington”, señaló.

“Sabiendo que las acusaciones ya habían sido revisadas y rechazadas por el papa Juan Pablo II, y muy consciente de que McCarrick estuvo activo durante el papado de Benedicto XVI, el papa Francisco no vio la necesidad de alterar el enfoque que se había adoptado en años anteriores”, explicaba el resumen.

La introducción al informe indicaba que se basa en documentos encontrados en el Vaticano y la nunciatura apostólica en Estados Unidos, así como entrevistas, “que duran de una a 30 horas”, con más de 90 testigos en Estados Unidos, Italia, y otros lugares. Las entrevistas incluyen sobrevivientes, cardenales, obispos, y ex seminaristas.

En un comunicado emitido con el informe, el cardenal Pietro Parolin, secretario de estado del Vaticano, expresó que las contribuciones de los sobrevivientes eran “fundamentales”. La introducción del informe advierte a sobrevivientes de abuso que ciertas secciones “podrían resultar traumáticas” y advierte que algunas partes del documento son “inapropiadas para menores”.

También dijo que en el transcurso de los dos años que se tardaron en completar la investigación y compilar el informe, “hemos dado pasos importantes para asegurar una mayor atención a la protección de menores e intervenciones más efectivas para evitar” la repetición de errores del pasado.

Entre esos pasos, destacó “Vos Estis Lux Mundi” (“Ustedes son la luz del mundo”), el documento realizado por el papa Francisco en 2019 sobre la promoción de la responsabilidad de los obispos y el establecimiento de procedimientos para manejar las acusaciones de abuso contra los obispos.

Según el resumen, las decisiones de San Juan Pablo de nombrar a McCarrick obispo de Metuchen en 1981 y arzobispo de Newark en 1986 se basaron en “sus antecedentes, habilidades y logros. Durante el proceso de nombramiento, McCarrick fue ampliamente presentado como un obispo inteligente y entusiasta”.

El resumen también decía que, en ese momento, “no surgió información creíble que sugiriera que hubiera incurrido en alguna mala conducta”.

Sin embargo, en octubre de 1999, el cardenal John J. O’Connor de Nueva York escribió al arzobispo Gabriel Montalvo, entonces nuncio en Estados Unidos, resumiendo las acusaciones sobre McCarrick, en aquel tiempo arzobispo de Newark. La carta fue entregada a San Juan Pablo, quien le pidió al arzobispo Montalvo que investigara.

El nuncio lo hizo escribiendo a cuatro obispos de Nueva Jersey, apuntaba el resumen sin nombrar a los obispos. Los obispos, nombrados en el informe completo, fueron los obispos James T. McHugh de Camden, 1989-1998; Vincent D. Breen de Metuchen, 1997-2000; Edward T. Hughes de Metuchen, 1987-1997; y John M. Smith de Trenton, 1997-2010.

“Lo que ahora se sabe, a través de la investigación realizada para la preparación del informe, es que tres de los cuatro obispos estadounidenses proporcionaron información inexacta e incompleta a la Santa Sede sobre la conducta sexual de McCarrick con adultos jóvenes”, expone el resumen.

En respuesta a las acusaciones del cardenal O’Connor, según el informe, McCarrick escribió al ahora cardenal Stanislaw Dziwisz, secretario de San Juan Pablo, afirmando: “En los 70 años de mi vida, nunca he tenido relaciones sexuales con ninguna persona, hombre o mujer, joven o viejo, clérigo o laico, ni he abusado de otra persona ni la he tratado con falta de respeto”.

“Se creyó en la negación de McCarrick”, indicaba el resumen, agregando que debido a “la naturaleza limitada de la propia investigación previa de la Santa Sede, la Santa Sede nunca había recibido una denuncia directa de una víctima, ya sea adulta o menor, sobre la conducta de McCarrick”.

“Aunque no hay evidencia directa”, agrega el resumen, “parece probable, a partir de la información obtenida, que la experiencia pasada de Juan Pablo II en Polonia con respecto al uso de acusaciones falsas contra los obispos para degradar la posición de la iglesia, jugó un papel en su voluntad para creer en las negaciones de McCarrick”.

Además, McCarrick tenía una relación con el papa polaco que se remonta a sus días como cardenal de Cracovia. El resumen señalaba: “La relación directa de McCarrick con Juan Pablo II probablemente también tuvo un impacto en la toma de decisiones del papa”.

San Juan Pablo II “tomó personalmente la decisión” de nombrarlo arzobispo de Washington y cardenal, registró.

El informe también concluyó que el ahora retirado papa Benedicto XVI no inició un proceso canónico formal contra McCarrick y que ni siquiera le impuso sanciones porque “no hubo acusaciones creíbles de abuso infantil; McCarrick reconoció bajo su ‘juramento como obispo’ que las acusaciones eran falsas; las acusaciones de mala conducta con adultos eran relacionadas a eventos en la década de 1980; y no había indicios de ninguna mala conducta reciente”.

Sin embargo, después de pedirle inicialmente a McCarrick que permaneciera en Washington durante dos años después de su 75avo cumpleaños en 2005, según el resumen, surgieron nuevos detalles relacionados con las acusaciones de un sacerdote sobre la conducta sexual inapropiada de McCarrick y el papa Benedicto XVI le pidió que renunciara en 2006.

En ese momento, expresaba el resumen, el cardenal Giovanni Battista Re, entonces prefecto de la Congregación para los Obispos, le dijo a McCarrick que “debería mantener un perfil más bajo y minimizar los viajes por el bien de la iglesia”.

“Si bien el enfoque del cardenal Re fue aprobado por el papa Benedicto XVI, las indicaciones no llevaban el imprimátur explícito del papa, no se basaban en un hallazgo fáctico de que McCarrick realmente había cometido mala conducta, y no incluía una prohibición del ministerio público”, expone el resumen.

El arzobispo Viganò, mientras trabajaba en la Secretaría de Estado del Vaticano, escribió memorandos en 2006 y 2008, “trayendo preguntas relacionadas con McCarrick a la atención de los superiores”, dice el resumen. Los memorandos se referían a acusaciones y rumores sobre la “mala conducta de McCarrick durante la década de 1980 y plantearon preocupaciones de que pudiera producirse un escándalo dado que la información ya había circulado ampliamente”.

El arzobispo, según el informe, señaló que “las acusaciones seguían sin ser probadas”, pero sugirió abrir un proceso canónico para investigar.

El arzobispo Viganò, quien fue nombrado nuncio en Estados Unidos el 2011, recibió “instrucciones” en 2012 para que realizara una investigación sobre las acusaciones de un sacerdote que afirmó haber sido agredido sexualmente por McCarrick, según el resumen.

El arzobispo Viganò, continuó el resumen, “no tomó estos pasos y, por lo tanto, nunca se colocó en la posición de verificar la credibilidad” de las afirmaciones del sacerdote.