Papa quiere una auditoría anual de medidas de protección de iglesia global

By Carol Glatz | Catholic News Service | May 4, 2022

Pope Francis poses with members of the Pontifical Commission for the Protection of Minors at the Vatican April 29, 2022. (CNS photo/Vatican Media)

CIUDAD DEL VATICANO — El papa Francisco pidió a su comisión asesora sobre abuso sexual que realice una auditoría anual de lo que la iglesia está haciendo para proteger a menores y lo que debe cambiar, así como instar a las conferencias episcopales a establecer “centros” especiales donde las víctimas puedan ser escuchadas y donde puedan encontrar justicia y terapia.

El informe de auditoría anual “será un factor de transparencia y rendición de cuentas y, espero, proporcionará una auditoría clara de nuestro progreso en este esfuerzo”, expresó a los miembros de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores el 29 de abril.

“Sin ese progreso, los fieles seguirán perdiendo la confianza en sus pastores, y la predicación y el testimonio del Evangelio serán cada vez más difíciles”, acotó.

El papa habló ante la asamblea plenaria de la comisión, que se enfocó en la mejor manera de continuar ayudando al Santo Padre y a las iglesias locales en la promoción de las mejores prácticas para proteger a los menores, la implementación de directrices, y el acompañamiento de los sobrevivientes.

Los miembros de la comisión también estaban analizando cómo trabajarán como parte del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, de acuerdo con la reforma de la Curia Romana del papa Francisco, un cambio que entrará en vigencia el 5 de junio.

Como se describe en la constitución apostólica “Praedicate Evangelium” (“Predicar el Evangelio”), la tarea de la comisión sigue siendo brindar al Sumo Pontífice “consejo y consultoría y proponer las iniciativas más adecuadas para la protección de los menores y las personas vulnerables”.

Cuando el documento se publicó en marzo, el cardenal Seán P. O’Malley de Boston — presidente de la comisión y miembro del Consejo de Cardenales que redactó la constitución — indicó que vincular más estrechamente la comisión y la oficina doctrinal “ha hecho salvaguardar y la protección de los menores una parte fundamental de la estructura del gobierno central de la iglesia” y “conduciría a una cultura más fuerte de salvaguardia en toda la Curia y en toda la iglesia”.

Hablando con los miembros de la comisión, el papa abordó la preocupación de que el organismo perdería su independencia ahora que estaba dentro de un dicasterio más grande.

“Alguien podría pensar que esto podría poner en riesgo su libertad de pensamiento y acción o incluso quitarle importancia al tema que se está tratando”, manifestó el Santo Padre. “Esa no es mi intención ni es mi expectativa. Y los invito a estar atentos para que esto no suceda”.

Él dijo que ya no quería que la comisión fuera como una “‘comisión satélite’, dando vueltas, pero desconectada del organigrama”, algo que había sido una preocupación constante de los miembros.

Si bien la comisión será parte del dicasterio que se ocupa del abuso sexual de menores por parte de miembros del clero, señaló el papa, el presidente será independiente y alguien designado por el papa. “He diferenciado su liderazgo y personal, y (la comisión) continuará relacionándose directamente conmigo a través de su presidente delegado”, quien ha sido el cardenal O’Malley desde 2014. Dicho cardenal también ha sido miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe desde 2017.

El papa dijo a la comisión que todavía quiere que brinden “una visión proactiva y prospectiva de las mejores prácticas y procedimientos que se pueden implementar en toda la iglesia” y que “propongan mejores métodos para que la iglesia pueda proteger a los menores y a las personas vulnerables y para ayudar a la curación de los sobrevivientes, reconociendo que la justicia y la prevención son complementarias”.

Si bien se han plantado muchas “semillas importantes, queda mucho por hacer”, señaló, y esta reforma “marca un nuevo comienzo”.

El papa dijo a los miembros de la comisión que será su responsabilidad “ampliar el alcance de esta misión de tal manera que la protección y el cuidado de quienes han sufrido abusos puedan convertirse en normas en todos los sectores de la vida de la iglesia”.

Esto requerirá una estrecha colaboración con el dicasterio doctrinal y todos los demás dicasterios de la Curia romana, no solo para beneficio de la comisión sino también para que “su trabajo pueda enriquecer, a su vez, el de la Curia y las iglesias locales”.

Los casos de abuso de menores por parte del clero han ido disminuyendo desde hace varios años, acotó, al menos en lugares donde se dispone de datos y fuentes confiables.

Los datos son esenciales, dijo el papa a la comisión, por lo que “me gustaría que anualmente me prepararan un informe sobre las iniciativas de la iglesia para la protección de menores y adultos vulnerables”.

El objetivo, dijo, es “proporcionar una cuenta fiable de lo que se está haciendo y de lo que hay que cambiar, para que actúen las autoridades competentes”.

También los animó a ayudar a satisfacer otras “necesidades más inmediatas”, como “el bienestar y el cuidado pastoral de las personas que han sufrido abuso”.

El Santo Padre elogió a la comisión por brindar muchas oportunidades para reunirse y escuchar a los sobrevivientes y dijo que han sido “de gran ayuda en mi misión pastoral para todos aquellos que han venido a mí después de sus dolorosas experiencias”.

“Por esta razón, les pido ayudar a las conferencias de obispos a establecer centros adecuados donde las personas que han sufrido abusos y sus familiares puedan encontrar aceptación y una escucha atenta, y ser acompañadas en un proceso de terapia y justicia”, como está indicado en “Vos estis lux mundi”, que establece procedimientos para hacer denuncias de abuso sexual y para responsabilizar a obispos y superiores religiosos que protegen a los abusadores.

El papa reiteró que se supone que los presidentes de las conferencias episcopales deben “establecer comisiones y los medios necesarios para implementar procesos de atención a las personas que han sido abusadas, con todos los métodos (de mejores prácticas) que ustedes tengan, y para sancionar a los abusadores. Deben supervisar esto, por favor”.

“El abuso en cualquier forma es inaceptable”, dijo el papa Francisco, y “el abuso sexual de niños es particularmente grave, una ofensa contra una vida que apenas comienza a florecer”.

“En lugar de prosperar, quien es abusado queda profundamente herido, a veces de forma permanente”, dijo.

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