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March 16, 2001 Issue
Lent

La conversión incluye autorizando

No es bastante para proporcionar simplemente ayuda directa, nosotros debemos cambiar los sistemas

Tercer Domingo de Cuaresma


Por: Sr. Maria Drzewiecki

Summoned to Serve

El Señor Leo Frigo, movido por compasión, compartía comida con las personas hambrientas que encontraba; y ademàs soñaba con una comunidad donde todas las familias tendrían acceso a la comida que necesitaban. Su lucha por realizar ese sueño nos anima y nos inspira. Seguramente que no fue nada fàcil enfrentar a los dueños o gerentes de supermercados sobre la pràctica de desechar los productos no tan frescos que los clientes ya no querían comprar. Varias veces sacó de los "dumpster" cerca de los supermercados esos productos todavía comestibles - para demostrar que ese desperdicio no se podría justificar porque habían familias necesitadas en la comunidad. ¡Què desafío organizar un sistema eficiente y justo para distribuir esas "sobras" Con grandes esfuerzos logró ese objetivo, fundando "Paul's Pantry" que reparte alimentos a miles de personas actualmente Leo Frigo nos dejó un gran ejemplo de conversión al Señor: enseñàndonos que el amor y la justicia cristiana tratan de no sólo la ayuda directa a las personas necesitadas, sino tambièn de habilitar a otros para cooperar por el bien común, y del cambio de los sistemas que son desperdiciales, injustos o violentos.

En la lectura del Exodo para el tercer domingo de Cuaresma, Moisès escuchó la voz de Dios llamàndole de en medio de la zarza ardiendo. Dios expresó su compasión por su pueblo sufriendo en la esclavitud en Egipto. Prometió liberarlos de la opresión y envió a Moisès a guiarlos hacia una tierra que manaba leche y miel. La misericordia de Dios se manifiesta en la liberación de los oprimidos. Dios llama a su pueblo a participar y colaborar en esa liberación.

En el Evangelio, Jesús respondió sobre las tragedias de ese tiempo: los galileos matados por orden de Pilato y dieciocho personas que aplastó una torre cuando se derrumbó.

¿Esas personas eran màs culpables que los demàs? - los estaba castigando Dios? "No," dijo Jesús, "pero si no cambian su corazón y su vida, todos pereceràn igualmente."

¿Què diría Jesús a nosotros hoy día? Los víctimas de violencia en las escuelas, hogares, lugares públicos y en guerras - ¿seràn màs culpables que el resto de nosotros? Los que sufren enormes pèrdidas en sequías, inundaciones o tormentas - ¿seràn màs pecadores que los demàs? Las familias que sufren por el desempleo, el hambre y la falta de educación y atención mèdica - ¿serà por castigo de Dios? ¡Sería una locura juzgarles así Pero de veras podemos aprender una lección de esas tragedias humanas: que debemos arrepentirnos y convertirnos en muchas maneras, - porque estamos descuidando obras de compasión y justicia en nuestra sociedad. Tanto los científicos y los profetas de hoy como nuestro propio sentido común nos enseñan que en muchas maneras estamos fomentando o pasivamente permitiendo la violencia, la destrucción del medio ambiente y otras injusticias. Al mismo tiempo el Espíritu de Dios nos llama al arrepentimiento, a reconocer que si no cambiamos el corazón y la vida pereceremos por separarnos del Reino de Dios.

Este cambio de corazón debe ocurrir en muchas maneras pequeñas en nuestra vida - y progresivamente. No podemos mejorar en todo de una vez, pero podemos escoger de las muchas oportunidades para ampliar nuestro compromiso con la justicia social. ¿Hemos escrito una carta de protesta alguna vez sobre la excesiva violencia y libertinaje sexual retratados por la televisión y otros medios de comunicación? ¿Estamos dispuestos a basar nuestras decisions sobre lo que compramos y comemos ? - no solo en las buenas apariencias o modas, ni solo en lo màs barato para el bolsillo, - sino en lo que favorece el bien de la familia, el bienestar de los agricultores o trabajadores que producen las cosas que compramos, y el bien del ambiente natural -es decir sin contaminar las aguas, el aire y los suelos? ¿Tratamos de practicar la solidaridad con otras personas que reclaman sus derechos? ¿Demostramos respeto y amistad hacia personas de otra raza o cultura?

Hoy en este mundo "globalizado", el cambio de corazón exige que ampliemos nuestra preocupación hacia otros. Busquemos solidaridad con todas las criaturas de Dios y todos los pueblos, sobre todo con los màs necesitados. Escuchemos la voz del Espíritu de Dios en nuestros corazones durante esta semana, retàndonos a la conversion - a crecer en algún aspecto de nuestra conciencia social y nuestro compromiso con la justicia.


(Sr. Drzewiecki es un obrero del outreach hispano con los Servicios Sociales católicos, la Green Bay.)



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