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April 13, 2001 Issue
Easter

"Dios Triunfa Sobre La Muerte"


Por: Erin Davisson

Summoned to Serve

Estoy Viva! Ese pensamiento me mareaba un día de primavera de 1991. Yo había pasado los últimos cuatro meses en el hospital, preguntándome muchas veces si haría este viaje a casa. Ese día mis ojos aun no acostumbrados a la luz del sol, miraban a los colores intensamente brillantes que practicamente gritaban que la nueva vida estaba en todas partes. Por primera vez, pude apreciar plenamente el enorme y precioso regalo de Dios que es la vida, y me sentí parte de su promesa de resurrección.

Mi nueva perspectiva de la vida había tardado catorce años en realizarse. Quizás tardo en aprender. Todo empezó cuando yo era una sophomore en la universidad y fuí diagnosticada con la enfermedad llamada Wilson. En la Clínica Mayo, los doctores me informaron acerca de la enfermedad. Me dijeron que era hereditaria y que mi cuerpo no metabolizaba el cobre. Como consecuencia el cobre que yo ingestaba en la comida y el agua se dirigía al hígado y el cerebro. Podian tratarlo con medicamentos y dieta. Yo adquirí toda la información disponible y regresé para seguir viviendo mi vida normal con los cambios de esta enfermedad invisible. Pero pronto la enfermedad de Wilson se hizo muy visible.

En Agosto del año 1990, yo trabajaba en la estación de televisión WFRV-TV en Green Bay. Mi salud se había deteriorado poco a poco sobre diez años pero de formas sútiles. Me sentia cansada frecuentemente. Retenía líquido. Tenía problemas con la comida. Pero no era nada que me llamara la atención. Pero pronto sentiria una gran sacudida.

Después de trabajar un Viernes, me sentí muy cansada. Toda una noche de dormir me dejó exausta. Por la mañana el que era mi esposo entonces, Gary, llamó al doctor. Cuando el volvió a donde yo estaba sentada en la sala , yo ya había entrado en un estado de delirio. La siguiente media hora es una borrosa memoria de ir en nuestro coche a gran velocidad, de ser llevada apresuradamente al hospital de emergencia.

Lo que sucedió era que había estado sangrando internamente toda la noche, y para cuando llegamos al hospital mi cuerpo estaba casi sin funcionar : mis venas se habian venido abajo, me estaba desangrando, la presión sanguínea de 50/10. Yo estaba lo suficientemente consciente como para darme cuenta de lo que pasaba a mi alrededor, pero no podia moverme ni hablar. Pero en vez de estar asustada, me sentia segura. Dios estaba en la habitación, y yo sentí yo preséncia fuertemente.

Esa fé y el amor de mi familía y amigos, me sostuvo a través de dos meses y medio. Después de que me pusieron en la lista para un transplante de hígado, todo lo que podiamos hacer era orar y esperar.

A mil quinientas millas de distancia, un joven de 18 años estaba pasando un día sin preocupaciones como usualmente lo hacen los jovenes en la escuela secundaria. El estaba disfrutando del sol en Florida mientras viajaba en la parte de atrás del camión de un amigo. Pararon en un alto, el debía haber visto al coche que se les aproximaba por detrás a gran velocidad. En el choque que siguió a continuación, el calló del camión y se golpeó la cabeza. Nunca recobró el juicio. Era un estudiante popular un atleta, su muerte debió de dejar a sus padres desolados. Pero cuando una enfermera les propuso que donaran los órganos interiores de su hijo, ellos respondieron con una generosidad que todabía me llena de admiración. Porque el hígado de su hijo me vino a mi.

Han pasado diez años desde que mi vida fué restorada a través del milagro que Dios y la medicina moderna hicieron. Esta Pascua Florida yo me pregunto acerca de varios misterios. Porqué perdió la vida tan pronto ese joven de Florida? Y porqué se me concedió la vida a mi? Pero ahora la historia de la resurrección no es tan misteriosa como lo era antes. Yo he visto por mi misma el poder de Dios sobre la muerte y estoy disfrutando de su regalo de vida y amor. El milagro estaba siempre presente para que yo lo viera. Ahora gracias a Su bendición, Yo veo el milagro del triunfo de Dios sobre la muerte por donde quiera que miro.



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